Michel Maffesoli y la razón sensible:
una argumentación postmoderna – II Parte
Por Gerardo Morales
Publicado el: 08/05/06
III. Michel Maffesoli: método y objeto de estudio
Michel Maffesoli es uno de los más importantes pensadores posmodernos de la
contemporaneidad. Estudió filosofía y sociología en Lyon. Su trabajo de
maestría lo dedicó al tema de la técnica en Marx y Heidegger. A comienzos de la
década de los setenta toma contacto con Gilbert Durand, quien dirige su tesis
de doctorado y le introduce en la temática de lo imaginario. En 1981 es
nombrado profesor titular en La Sorbona y funda, junto con Georges Balandier,
el Centro de Estudios sobre lo Actual y lo Cotidiano, buscando aplicar la
noción de imaginario a ámbitos concretos de la cotidianidad. Su obra(21) es una
obra abierta, provocativa, orientada a integrar distintos ámbitos
disciplinarios a partir de la naturaleza lábil y contradictoria de lo social.
Desde sus primeras obras, publicadas en la década de los setenta y bajo la
influencia del marxismo, la antropología y el psicoanálisis, se da a la tarea
de poner en cuestión la noción de modernidad, el reduccionismo contenido en el
concepto de sociedad centrado en el productivismo y los métodos de análisis que
solamente prestan atención a lo que está dentro de la Ratio(22) expulsando todo
aquello que la excede. En Lógica de la dominación, primera obra traducida al
castellano, establece su posición analítica y su campo de interés futuros:
tener en cuenta los diversos aspectos que constituyen la relación entre infra y
superestructura en la comprensión de la historia como hecho social total,
implica reconocer la complejidad de las relaciones que existen entre lo
manifiesto y el contenido latente (cf. Freud, La interpretación de los sueños),
complejidad en la que se unen el desarrollo y su interpretación, la
modificación y la explicación (las palabras y las cosas, o el sistema de las
palabras y el sistema de las cosas). Por consiguiente, como veremos más
adelante, no cabe esperar aquí una producción rigurosa o “científica” de
objetos teóricos, porque precisamente intentamos tomar en consideración aquello
que excede el campo excesivamente delimitado de la Ratio, que –tal como lo
define Baudrillard – no es más que el espejo de la producción(23)
Tomar en cuenta “aquello que excede el campo excesivamente delimitado de la
Ratio” es instalarse de lleno en un “más allá” del discurso modernista,
considerar un campo que está “más allá o más acá” de la sociedad productivista.
En este sentido es importante el señalamiento de que, en el marco de la
sociedad capitalista, la Ratio o la Razón es justamente “el espejo de la
producción”.
En este caso la razón es expresión de la acción afirmativa de la cultura de la
producción, de la racionalidad instrumental. Esta razón se niega a dar cuenta
de aquello que la niega o que se considera “irracional”. En una situación así
los sueños nunca podrán dar cuenta de la razón. Como en el programa comteano,
la razón subordina a la imaginación y no lo contrario. Lo imaginario por tanto,
como lo ideológico y cultural, son vistos como excedentes o márgenes de la
producción. De aquí que Maffesoli, desde un principio, planteé su interés por
ámbitos como el deseo, la utopía, lo imaginario y la ideología.(24) Señala, a
su vez, adelantándose a la inquietud postmoderna, subalterna y poscolonial la
importancia de lo intersticial:
Podría decirse que la lectura del hecho social así emprendida es insolente o
ingenua, trivial en algunos aspectos; y no pretende otra cosa. Este juego de la
insolencia es el último recurso de una reflexión que, por una parte, considera
insuperables ciertas obras y, por otra, rechaza por pueril la combinatoria
universal instaurada por el estudio frenético de las estructuras. Los
intersticios (interstares) creados por esta insolencia ingenua abren un ámbito
inhóspito pero que, en su intento por exceder la clausura, ya ha logrado
producir una brecha(25)
“Exceder la clausura”, “producir una brecha”, son operaciones de una propuesta
radicalmente distinta al positivismo contemporáneo, de un programa que
contempla las lógicas excedentarias, lo gratuito, lo que no concuerda con el
puzzle modernista-capitalista.
Para Maffesoli la mirada y conciencia modernistas, subordinadas al programa de
la sociedad productivista, huye de lo colectivo, de lo simbólico demasiado
cercano, a lo trágico y a la muerte, a la violencia y a la fiesta. Huye de la
vida cotidiana donde se expresa la contradicción, del despliegue de lo
simbólico imaginario, donde lo poético y metafórico juegan un papel fundamental
en la construcción de identidades no originarias y esencializadas, como las de
la metafísica occidental.
Su cuestionamiento de la noción de “representación” se comprende a partir de
las preocupaciones anteriores: es importante dar paso a la “presentación”, a lo
que se “muestra” en la vida sensible y corporal de las gentes. Ninguna
representación es la realidad, toda representación es un sustituto del flujo
contradictorio de lo real(26). Y lo real se mueve, dice Maffesoli, en la
labilidad, y (ésta, GM) se aprehende a sí misma al tiempo que aprehende lo
real, en sus contradicciones y en su inacabamiento(27)
La contradicción de lo real y su inacabamiento, su multiplicidad, es un
importante punto de partida. Pero para su abordaje hay que considerar la
naturaleza dialéctica de lo real. Según Maffesoli nos corresponde aprehender lo
negativo en la cosa misma y en su desarrollo; el resto es solo elucubración. La
negatividad inherente a la realidad es el “principio motor y creador(28)
El pensamiento dialéctico, que sigue teniendo para Maffesoli la validez propia
de una perspectiva que emerge de lo real y no de una imposición desde afuera,
hace saltar todos los prejuicios prehistóricos y se evade de toda
especialización, es escándalo y horror para el pensamiento timorato, porque en
la comprehensión de las condiciones existentes, incluye simultáneamente la de
su negación(29)
De aquí que Maffesoli nos planteé su metodología de trabajo, su forma de
considerar el objeto de estudio y la forma de presentar sus resultados.
Aunque se trate de una posición bastante incómoda, hemos optado por lo
fragmentario (tan absolutamente ajena nos es la idea de sistema cerrado,
replegado sobre sí mismo, inmediatamente descifrable en su coherencia formal);
lo hemos hecho porque también nuestro objeto es fragmentario y porque la
concatenación de sus elementos no lo convierte en un objeto pleno(30)
Así, toda investigación futura debe contemplar un método que no cristalice lo
real mediante el terrorismo de la coherencia, que no imponga a lo real
categorías muertas e inertes, que no establezca límites a priori, como los
programas de investigación orientados a dar cuenta o crear desde arriba un
deseo de realidad instrumental de tinte operativo. De hecho Maffesoli le
repugna la idea de sucesión en el proceso de investigación. Considera más bien
que hay que desarrollar la noción de constelación, donde los elementos de lo
real se despliegan en su simultaneidad y no en su linealidad. Esta crítica al
método modernista le permite visualizar otras opciones de abordamiento de lo
real y lo social:
La relación con la realidad podría establecerse mediante ese método que H.
Lefebvre o B. Mandelbrot denominan “transducción”. Razonamiento “irreductible a
la deducción y a la inducción”, que combina la asunción de una realidad en su
desarrollo, es decir, en su inestabilidad, y la referencia a lo imaginario
posible. “Utopía experimental” que intenta dar cuenta de la experiencia y de lo
posible, que alejada de las construcciones abstractas y a priori, y de la
sumisión a lo real y a su sentido común, explora lo virtual realizable (…)
Dudar de la apariencia sin rechazarla necesariamente, para poder “escuchar
mejor cómo crece la hierba”, como dice básicamente G. Sorel; se trata de no
dejarse hipnotizar por los acontecimientos de cada día, sino más bien de
abrirse “a las condiciones del mañana”(31)
En Elogio de la razón sensible, publicado en francés en 1996, es decir, 30 años
después de la edición en francés de Logique de la domination, Maffesoli es mucho
más contundente en su opción teórico-metodológica.
Así, pues, ahora que estamos en los comienzos de la posmodernidad, no resulta
inútil interrogarse acerca de las características esenciales de semejante
racionalismo. Menos para criticarlo, después de haber sido un instrumento de
elección en el análisis de la vida individual y social, se ha esclerosado, y
por eso mismo se ha convertido en un obstáculo para la comprensión de la vida
en su desarrollo (…) Hay que entender que el racionalismo, en su pretensión
científica, es particularmente incapaz de captar, incluso de aprehender, el
aspecto prolijo, lleno de imágenes y simbólico de la experiencia vivida. La
abstracción ya no es oportuna cuando lo que prevalece es el hervidero de un
nuevo nacimiento. En este momento hay que movilizar todas las capacidades que
están en poder del intelecto humano, incluidas las de la sensibilidad(32)
Su teoría del formismo pretende dar cuenta, sin que medie ninguna teleología,
de lo real en su despliegue. Es lo real en su presentación, en su mostración,
más que en su demostración. Para Maffesoli la forma nos introduce a la vida
cotidiana, a la socialidad contemporánea, posmoderna. Nos introduce a la
dimensión del afecto, de la sensibilidad, de la estética, en tanto lo que interesa
es captar la polifonía de lo real: de aquí deriva Maffesoli su tesis de que es
necesario un saber dionisiaco, un saber de las junturas, de las brechas. En
adelante se trata de dar cuenta de lo no funcional, de lo supra o de lo
transfuncional; actitud que se opone necesariamente a los “cuantofrénicos” de
las ciencias sociales, que confunden rigor o coherencia con modelización
matemática. Será necesario que intentemos retomar y profundizar nociones como
las de sueño, mito, locura, etc.(33)
Maffesoli, consecuente con su propuesta teórico-metodológica, indaga en sus
libros más recientes, fenómenos como el retorno de lo arcaico en la cultura, la
tribalización del mundo, el retorno de lo orgiástico, el nomadismo y toda una
serie de temas propios de la racionalidad y la argumentación posmoderna. El
conocimiento ordinario es entonces el conocimiento de la forma que se muestra
en su plenitud. La razón abstracta, obsesionada por lo instrumental, moralizó
el conocimiento con el propósito de adecuarlo a los intereses del
productivismo.
A la razón instrumental, modernista, centrada en el control, en la
productividad, en la determinación de la cantidad, le ha interesado poco lo que
la excede. Como no hay forma de incorporar estas dimensiones, las constituye en
márgenes, en excedentes. Establece límites e inventa nociones de clausura de
ese mundo que toca constantemente a la puerta. A esta razón, como lo señala
también Homi K. Bhabha, le interesa el límite como clausura, como la marca de
un fin. Y no como el lugar a partir del cual todo se inicia(34)
Conclusión
Ernest Laclau(35) considera que debemos hablar hoy de postmarxismo en tanto el
despliegue de lo real nos ha conducido a otros territorios donde es imposible
pensar con las categorías puras del análisis oposicional. Para pensar un
dialogo, por ejemplo, entre marxismo y psicoanálisis, tendríamos que
desplazarnos hacia un nuevo campo dentro del cual tenga sentido la comparación,
o la intersección de tradiciones distintas. Poco sentido tiene intentar
siquiera la traducción(36).
En el caso de la argumentación postmoderna intenta a mi juicio, leer el
despliegue de lo real desde esta óptica postmarxista, incorporando nuevos temas
y problemas, así como retornando a las viejas problemáticas de la filosofía y
política occidental con nuevos utillajes y perspectivas. Me parece sugerente y
necesario que podamos analizar la argumentación postmoderna sin prejuicios
anacrónicos. Por supuesto que si la presentación de que habla Maffesoli implica
la despolitización de lo real, poco sentido tiene el intento. Lo utópico es
parte de lo real y también, en este caso, lo posible. Si de lo que se trata es
retomar la dialéctica de lo real y de buscar vías de construcción de
alternativas a la experiencia alienada, si esto es posible conectando este
nuevo pensamiento con la tradición marxista y postmarxista, considero que vale
la pena demorarse en este pensamiento que rechaza el gran método y la gran
teoría y atiende a otros ámbitos de la experiencia de las gentes.
Sí creo que es fundamental asumir plenamente los nuevos temas de la cultura que
la argumentación posmoderna quiere presentar: crisis del Sujeto, con mayúscula
y de los sujetos, de la identidad, intersticios, forma, margen, nomadismo,
nuevas identidades sexuales, cultura cyborg, crisis de la representación, etc.
No hablo en términos generales sino en lo respecta a nuestro espacio de
reflexión inmediata.
1. M. Maffesoli, Lógica de la dominación, p.10.
2. N.O. Brown, El cuerpo del amor, p.256.
3. M. Maffesoli, Lógica de la dominación, p.29.
4. Nuestra actual situación comprende, entre otras cosas, la inminente
aprobación de un TLC que redefine el modelo de desarrollo económico y social
del país, la consolidación de una sociedad orientada hacia el consumo, una
neoligarquización de la acción política de los partidos tradicionales, una
debilidad y fragmentación de opciones progresistas que enfrenten con éxito la
nueva embestida neoliberal y privatizante, una despolitización de la acción
ciudadana, etc.
5. Me refiero a esa negación, subjetiva y normativa, que reprime, obstaculiza,
omite, cercena, disuelve, amortigua, difiere, clausura el despliegue mismo de
las condiciones y posibilidades de las personas de constituirse en seres social
y subjetivamente plenos. Todas, absolutamente todas, las llamadas tecnologías
del yo, las terapias y las políticas de autoayuda expresan el vacío, la
ausencia, la fractura que la negación negativa impone.
6. Maffesoli, Lógica de la dominación, p.10
7. La noción de “campo intelectual” es del sociólogo francés Pierre Bourdieu.
8. Maffesoli desarrolla esta perspectiva en libros como Lógica de la
dominación, 1977; El conocimiento ordinario, 1993 y Elogio de la razón
sensible: una visión intuitiva del mundo contemporáneo, 1997. Pero la
encontramos aplicada en toda su obra y en sus intervenciones públicas. El habla
de “un saber dionisiaco”, que de cuenta de lo que está o se expresa más allá de
la razón instrumental o abstracta sin que ello implique la apología del
irracionalismo como tal.
9. Agradezco las observaciones del Dr. Carlos Cruz, del doctorando Mario Oliva,
de Alfonso Chase, a quien está dedicado este texto. He tenido presente en la
elaboración de esta reflexión a un personaje de ficción que conocí en un libro
de relatos de mi amigo Omar Ar Chalik, “el nene punk”. El “nene punk” encarna
esa búsqueda loca de sentido, de sitio existencial, en un mundo cada vez más
normal y optimista.
10. Lo que llamo “argumentación postmoderna” supone la existencia de un objeto
o campo teórico postmoderno, que tiene ya carta de ciudadanía. Que existe lo
postmoderno como denominación lo demuestra la propia Real Academia Española al
incorporar en el Diccionario términos relacionados con la “posmodernidad” a la
que, curiosamente, define como “movimiento artístico y cultural de fines del
siglo XX, caracterizado por su oposición al racionalismo y por su culto
predominante de las formas, el individualismo y la falta de compromiso social”,
así como otros asociados: posmodernismo, posmodernista y posmoderno. El
“posmodernismo” lo define como “movimiento cultural que, originado en la
arquitectura, se ha extendido a otros ámbitos del arte y de la cultura del
siglo XX, y se opone al funcionalismo y al racionalismo modernos”. La
definición de “posmodernidad” riñe, sin duda alguna, con las definiciones más o
menos aceptadas en las Ciencias Sociales y Humanas. En estos campos la
“posmodernidad” se asume más como “situación social y cultural” que como
“movimiento cultural”. Véase el texto fundacional de Jean-Francois Lyotard, La
condición posmoderna, Madrid, Cátedra, 1989 y el de Marshall Berman, Todo lo
sólido se desvanece en el aire, Madrid, Siglo XXI, 1989. En relación con el
prefijo pos se puede utilizar su forma latina post, que significa “detrás de” o
“después de”.
11. Diana Fuss, “Dentro/Fuera” en Feminismos Literarios, Neus Carbonell y Meri
Torras (Compiladoras), Madrid, Arco/Libros, S.L, 1999.
12. “Cuanto mayor sea la carencia -escribe Fuss- en el (a)dentro, mayor será la
necesidad de un (a)fuera que la contenga y la rehuse, dado que sin este
(a)fuera, la carencia del (a)dentro se haría demasiado visible” ibidem, pp.
116-117. La autora remite al texto de Jacques Derrida, The Truth in painting,
traducción de Geoff Bennington e Ian McLeod, (Chicago:University of Chicago
Press, 1987).
13. Homi K. Bhabha, El lugar de la cultura, Buenos Aires, Manantial, 2002
14. frase de Heidegger citada por Bhabha, El lugar de la cultura, p.17.
15. Bhabha señala muy bien el peligro de la argumentación posmoderna: “Si la
jerga de nuestros tiempos (posmodernidad, poscolonialidad, posfeminismo) tiene
algún significado, éste no está en el uso popular de “pos” para indicar
secuencialidad (después de feminismo) o polaridad (antimodernismo). Estos
términos que con insistencia señalan al más allá sólo encarnan su inquieta
energía revisionista si transforman el presente en un sitio, expandido y
excéntrico, de experiencia y adquisición de poder. Por ejemplo, si el interés
en el posmodernismo se limita a una celebración de la fragmentación de las
“grandes narrativas” del racionalismo postiluminista, entonces, con todo su
atractivo intelectual, sigue siendo un emprendimiento profundamente provinciano
y limitado”. p. 21.
16. Diccionario de la Real Academia Española, p. 1294.
17. “Estar en el “más allá”, - escribe Bhabha – entonces, es habitar un espacio
intermedio, como puede decirlo cualquier diccionario. Pero habitar “en el más
allá” es también, como he mostrado, ser parte de un tiempo revisionista, un
regreso al presente para reescribir nuestra contemporaneidad cultural;
reinscribir nuestra comunalidad humana e histórica; tocar el futuro por el lado
de acá. En este sentido, entonces, el espacio intermedio “más allá” se vuelve
un espacio de intervención en el aquí y ahora”. El lugar de la cultura, p.23.
18. Creo que la Revolución Francesa fue una Fiesta de Locos, un Carnaval, solo
que aquí los “locos” tomaron muy en serio la parodia e invirtieron, para nunca
más, la jerarquía del antiguo Régimen. Este tendría que ser el espíritu
jacobino de cualquier argumentación postmoderna sino quiere quedarse en una
política inocua de “reconocimiento” y “reconciliación” de la diferencia.
19. Ver Fredric Jameson, El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo
avanzado, Barcelona, Ediciones Paidós, 1995 y El giro cultural: escritos
seleccionados sobre el posmodernismo 1983-1998, Buenos Aires, Manantial, 1999.
20. El giro cultural, p.17.
21. Entre sus libros más importantes, buena parte de ellos traducidos al
español, figuran: Logique de la domination (1976), La violence totalitaire (1979),
La conquête du présent. Pour une sociologie de la vie quotidienne (1979),
L’Ombre de Dyonysos. Contribution à une sociologie de l’orgie (1982), Essais
sur la violence banale et fondatrice (1982), La connaissance ordinaire. Précis
de sociologie compréhensive (1985), Le temps des tribus. le déclin de l
individualisme dans les sociétés de masse (1988), Au creux des apparences. Pour
une éthique de l’esthétique (1990), La transfiguration du politique. La
tribalisassion du monde (1990), La contemplation du monde. Figures du style
communautaire (1993), Du nomadisme. Vagabondages initiatiques (1993), Eloge de
la raison sensible (1996), L’Instant éternel (2000), La part du diable. Précis
de subversion posmoderne (2002).
22. “Ratio, ciencia, técnica; esquemas del desarrollo occidental que, por la
autodestrucción que efectúan, reclaman de facto que se las supere”. Lógica de
la dominación, p.13.
23. Lógica de la dominación, p.9.
24. idem, p.11.
15. Lógica de la dominación, p. 11.
26. “La representación ha sido, en todos los ámbitos, la palabra clave de la
modernidad. Así, para indicarlo de forma breve, la representación está en la
base de la organización política, de lo que se llama convencionalmente el ideal
democrático, y por eso justifica todas las delegaciones del poder. Asimismo la
volvemos a encontrar en los diversos sistemas interpretativos, actuando por
mediaciones sucesivas y teniendo como ambición, más allá de la simple
factualidad, el querer representar el mundo en su verdad esencial, universal,
indeformable (…) En cambio, la presentación de las cosas es algo totalmente
distinto”. Michel Maffesoli. Elogio de la razón sensible, Barcelona, Paidós,
1997, p.24.
27. Lógica de la dominación, pp. 15-16.
28. Lógica de la dominación, p. 30.
29. Lógica de la dominación, p.30.
30. Lógica de la dominación, p.10.
31. Lógica de la dominación, p.18.
32. Elogio de la razón sensible, p.32.
33. Lógica de la dominación, p. 19.
34. Lógica de la dominación, p.17.
35. Ver Ernest Laclau, Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro
tiempo, Buenos Aires, Nueva Visión, 2000.
36. Laclau, Nuevas reflexiones,
Referencias Bibliográficas
Berman, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Madrid, Siglo XXI,
1989.
Bhabha, Homi K. El lugar de la cultura. Buenos Aires, Manantial, 2002.
Carbonel, Neus y Torras, Meri, (comps). Feminismos Literarios. Madrid,
Arco/Libros, S.L., 1999.
Jameson, Fredric. El giro cultural: escritos seleccionados sobre el
posmodernismo 1983-1998. Buenos Aires, Ediciones Manantial, 1998.
Jameson, Fredric. El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo
avanzado. Barcelona, Paidós Estudio, 1995.
Laclau, Ernesto. Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo.
Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 2000.
Lyotard, Jean-Francois. La condición posmoderna, Madrid, Cátedra, 1989.
Maffesoli, Michel. De la Orgía: una aproximación sociológica. Barcelona,
Editorial Ariel, S.A., 1996.
------------------------. El conocimiento ordinario: compendio de sociología.
México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1993.
------------------------. El instante eterno: el retorno de lo trágico en las
sociedades posmodernas. Buenos Aires, Editorial Paidós, 2001.
------------------------. Elogio de la razón sensible: una visión intuitiva del
mundo contemporáneo. Barcelona, Paidós Studio, 1997.
------------------------. El nomadismo: vagabundeos iniciáticos. México, D.F.,
Fondo de Cultura económica, 2004.
------------------------. Lógica de la dominación. Barcelona, Ediciones
Península, 1977.
Fuente: http://antroposmoderno.com/