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26 de noviembre de 2012

documental sobre Zizek




"Zizek!"


Documental que explora la personalidad y obra del filósofo esloveno Slavoj Zizek, a la vez que revela su curiosa mezcla de psicoanálisis lacaniano, marxismo y crítica de la cultura pop. Nunca cansado de observar las paradojas que apuntalan la percepción de la realidad, poco quedará por teorizar en el transcurso del documental: ideología, creencia, revolución y amor. Tampoco teme volver la mirada hacia sí mismo, analizando su vida privada y contemplando su relación conflictiva con una fama creciente.

Ver documental (con subtítulos en español)

7 de noviembre de 2012

amor

Amor

Por Slavoj Zizek


¿Cuál sería mi, cómo llamarla, actitud espontánea en cuanto al universo? 

Es oscura. La primer tesis vendría a ser una suerte de total vanidad. Básicamente no hay nada. Lo digo en sentido literal. 
Finalmente sólo hay ciertos fragmentos, unas cosas que se desvanecen. Si uno mira el universo, es un gran vacío. Pero entonces, ¿Cómo emergen las cosas? 

 En esto siento una especie de afinidad espontánea con la física cuántica, donde la idea es que el universo es un vacío pero una suerte de vacío cargado positivamente, entonces las cosas particulares aparecen cuando se distorsiona el balance del vacío. Y esta idea me gusta mucho, de forma espontánea: el hecho de que no es sólo nada. 

Si las cosas están ahí fuera significa que hubo un terrible error. Lo que llamamos creación es un desequilibrio cósmico, una catástrofe. Las cosas existen por error. E incluso estoy listo para ir hasta el final y declarar que la única forma de contrarrestar la catástrofe es asumir el error y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Tenemos un nombre para esto, se llama amor. 

¿El amor no es precisamente este desequilibrio cósmico? 
 Siempre me disgustó esa noción de amar el mundo, del amor universal. No me gusta el mundo. De cierta manera estoy entre "odio el mundo" y "el mundo me es indiferente". Toda la realidad es sólo esto, es estúpida, está ahí, no me importa. 

El amor para mí es un acto extremadamente violento. El amor no es "te amo completamente", el amor es "extraigo algo"... De nuevo está la estructura de desequilibrios. Incluso si este algo es sólo un pequeño detalle, una frágil persona individual, yo digo "te amo más que a todo lo demás". En este sentido bastante formal, el amor es el mal.


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31 de octubre de 2012

pensamientos



Un filósofo que piensa de nuevo


Por Reyes Mate | 25 de Marzo del 2006


En sus cuatro últimos libros, Slavoj Žižek reflexiona sobre los peligros del mundo y su relación con lo real y lo virtual. Para ello se vale de instrumentos como el psicoanálisis lacaniano y el marxismo.



Hace falta un cierto desparpajo para escribir que el prestigio de que goza últimamente Hannah Arendt es “el signo más claro de la derrota de la izquierda”. Lo tiene Slavoj Žižek (Eslovenia, 1949) cuando, en Quién dijo totalitarismo (Pre-Textos, 2002), arremete contra el desprestigio del término radicalidad, que enseguida asociamos con totalitarismo: una operación exitosa de la factoría Arendt cuyos actuales productores se han especializado en reducir política a democracia liberal.
Él se presenta como un filósofo radical porque pensar es pensar de nuevo. Se hizo filósofo, aclara, en segunda opción, como casi todo el mundo. Su aspiración era el cine, hasta que se dio cuenta de que para entender por qué Charles Chaplin se oponía tan tercamente al cine sonoro tenía que echar mano de la filosofía. Žižek tiene una capacidad innata para sorprenderse ante dichos o hechos que a los demás nos resultan normales. Lo que necesitaba era instrumentos apropiados para dar contenido a esa capacidad de sorpresa.
Los encontró en el psicoanálisis lacaniano y en el marxismo. El psicoanálisis le permite reconstruir la subjetividad del hombre moderno, tan cuestionada por todos los que dominan la escena filosófica, desde los deconstructivistas a los procedimentalistas.

Con la ayuda de Lacan recompone el escenario originario en el que debe desarrollarse un sujeto a la altura de nuestro tiempo. Lo que envuelve al hombre cuando nace no es un mundo inocente sino una realidad llena de fracasos e injusticias que traumatiza a quien trate de ignorarla, pero que coloca a quien la reconozca ante la grave  responsabilidad de dar una dimensión política a su subjetividad, tema de El espinoso sujeto (Paidós, 2001). Para eso está el marxismo. Žižek, que ha sufrido los rigores de la burocracia comunista en la ex Yugoslavia, no está dispuesto a tirar el marxismo con el agua del comunismo.

Él no puede renunciar al concepto de economía política, es decir, no quiere perder de vista el papel determinante de los intereses económicos en la construcción y en la explicación de la política. Pero nada más lejos de este autor que la escolástica, ni siquiera la marxista. Su pensamiento está trufado de sociología, literatura, cine, chistes y una astuta utilización de lo que podríamos llamar el motín de la anécdota, esto es, la habilidad para cuestionar una teoría con un ejemplo que no encuentre acomodo en ella.

Con este armazón teórico sale a campo abierto para -a libro por año, pese a que odia escribir, según dice en Arriesgar lo imposible (Trotta, 2006)- luchar contra los entuertos que le salen al paso. Su mirada sobre lo que llamamos “nuestro mundo” es corrosiva. Ese mundo está compuesto, en efecto, de café sin cafeína, nata sin grasa, guerra sin bajas (propias), política sin política, es decir, se nos ofrece una existencia desprovista de substancia por lo que ésta tiene de conflictiva y amarga. De ahí saca dos conclusiones de alguna manera contradictorias: como la realidad pura y dura está llena de peligros, hay que desplazar al hombre a la realidad virtual, único lugar en el que se le puede liberar de la amarga substancia. 

Y, en segundo lugar, el mandato del goce. Gozar es obligatorio y no hacerlo conlleva culpabilidad. Entonces, ¿por qué no, en lugar de café, inyectarse cafeína?; ¿por qué no, en lugar de la excitación de la realidad externa, tomar drogas que animen directamente al cerebro? El problema es que, pese a todo este decorado artificial, la guerra causa muertos y la droga no trae la felicidad. Ahí se sitúa Žižek

Y provoca de verdad cuando él, dispuesto a refundar la izquierda, prefiere las malas compañías de los conservadores. Por ejemplo, la de Pascal, un cristiano a la vieja usanza que moviliza su gran talento contra lo nuevo. Admira esa rebeldía porque es señal de que Pascal ha reconocido la fuerza de lo nuevo, los desgarros que acarrea, los cambios profundos que exige. Quien no se entera de nada es el progre siempre dispuesto a estar al día y correr tras lo último. Es el mismo talante de Charlot cuando se oponía al cine sonoro: él sí sabía lo que estaba en juego.

Con Žižek no se puede uno fiar. Piensas que está contigo pero pronto adviertes que es por razones opuestas a las tuyas. Pasa con el multiculturalismo que él acosa sin respiro. ¿De qué sirve, se pregunta, no guisar las hamburguesas en la India con grasa de vaca si esa multinacional es portadora del virus económico que arruina los recursos naturales, las tradiciones culturales y sus formas de organización? ¿El respeto al otro debe cerrar los ojos a costumbres bárbaras como quemar viva a la mujer del viudo que es lo que se hace hoy en la India? Ni está con los que subliman el respeto al otro, ni con quienes defienden valores universales sin atreverse a tocar el uniformismo letal del capitalismo.

La compañía de pensadores radicales occidentales le hizo sospechoso ante los burócratas comunistas. Nada extraño si constatamos aficiones tan poco ortodoxas como el interés que éstos muestran por Pablo de Tarso, por ejemplo.

Podemos enumerar hasta media docena de libros paulinos entre los filósofos políticos contemporáneos: Agamben, Badiou Taubes... Žižek no se queda atrás hasta el punto de definirse como un materialista paulino. El subtítulo de El frágil absoluto (Pre-Textos, 2002) es '¿Por qué merece la pena luchar por el legado cristiano?'. En la carta a los Corintios Pablo habla, a propósito del amor, del “odio a los padres” que Žižek interpreta como rebelión contra el mundo de valores y símbolos que nos rodea; él apuesta por una subjetividad política capaz de crear de nuevo el mundo.

Pero es en El títere y el enano (Paidós, 2006) donde Pablo ocupa el centro de su reflexión. En ese libro el tema es el del subtítulo: “El núcleo perverso del cristianismo”. La perversión consiste en crear un gran otro que anula ese momento creativo de la libertad, propio de quien sabe que no hay garantía y que hay que jugársela con cada decisión. El cristianismo es perverso porque en lugar de sacar las consecuencias del abandono de Jesús en la cruz ha construido una historia con otro omnipotente. Su salvación depende de que se autodestruya como religión.

Ya ha quedado dicho el partido que Žižek saca de las películas. En Matrix, cuando el héroe despierta a la cruda realidad, ve un paisaje desolado, lo que quedó de Chicago después de una guerra mundial. El líder de la resistencia, Morpheus, recibe al héroe con un “Bienvenido al desierto”, frase que da pie al título de otro de los libros de Žižek recientemente traducidos Bienvenidos al desierto de lo real (Akal, 2005). El argumento del filme le sirve para explicar el atentado del 11-S. No deberíamos ver, nos dice, en las Torres Gemelas el símbolo del poder mundial, sino la encarnación del desierto, del capitalismo especulativo financiero cuya realidad es virtual. Ahora bien, si la nada gobierna el mundo, ¿por qué extrañarse de que el mundo real de afuera sea una amenaza a esa irrealidad? El capitalismo financiero sería el mejor alimentador del terror y lo que los habitantes del Primer Mundo -que son los que se aprovechan del mundo virtual- deberían preguntarse es por qué no conocen causa por la que valga la pena sacrificarse.
Kieslowski, el director de la famosa trilogía de los colores, le sirve de guía a su Lacrimae rerum.
Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio (Debate, 2006). Nada como el cine para hacernos ver que la ficción, aunque se tome por Lo Real, no es la realidad. Pero lo que aquí persigue es indagar por qué vivimos la realidad como pesadilla de la que hay que huir. ¿No habría manera de transformar lo que nos hace daño en punto de partida de una reconstrucción de la realidad que no sea huida en lo virtual? “Lacrimae rerum” era el nombre que daban los antiguos a las lágrimas de la escena, las únicas que soportaban porque las reales provocaban pavor. A través de mil aproximaciones, Žižek trata de decirnos que lo grave no es que hayamos perdido de vista la realidad, sino que hemos perdido de vista el sentido de la realidad simbólica, esto es, la capacidad de ver en lo imperfecto de la vida, en sus dolores y contradicciones el único sentido capaz de sacarnos de la inmovilidad a la que nos remite este mundo virtual tomado por la realidad.

Más allá de la provocación o del virtuosismo indigesto propio del jugador que regatea hasta su sombra, lo que hay que ver en este autor es el rescate del gesto filosófico originario, como dice Antonio Gimeno, traductor e impulsor del conocimiento de Žižek en el área hispanohablante. Ese gesto de pensar de nuevo -algo que tratándose de la filosofía debería ser evidente- es lo que resulta excepcional. Por eso seduce tanto.


Slavoj Žižek. Arriesgar lo imposible: Conversaciones con Glyn Daly.
Traducción de Sonia Arribas. Trotta. Madrid, 2006. 168 páginas. 14,42 euros. 
El títere y el enano. El núcleo perverso del cristianismo. Traducción de Alcira Bixio. Paidós. Barcelona, 2006. 240 páginas.14 euros.
Bienvenidos al desierto de lo real. Traducción de Cristina Vega Solís. Akal. Madrid, 2005. 128 páginas. 14 euros.
Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. Traducción de Ramón Vilà Vernis. Debate. Madrid, 2006. 300 páginas. 19 euros.

Publicado en la sección “Babelia” de El País.
www.elpais.es

24 de octubre de 2012

Slavoj Žižek


un tal  Žižek 


Slavoj Žižek
es sociólogo, filósofo, psicoanálista y critico de la cultura. Nació el 21 de marzo de 1949 en Ljubljana, Yugoslavia, en el sector que actualmente es Eslovenia. Recibió el titulo de Doctor en Filosofía y estudio Psicoanálisis en la Universidad de París. Žižek es profesor del E.G.S European Graduate School, investigador del Instituto de Sociología de la Universidad de Ljubljana, Eslovenia, y profesor invitado de diversas Instituciones (Columbia, Universidad de Princeton, New School for Social Research, New York, Universidad de Michigan).

Žižek es conocido por su cercanía teórica al trabajo de Jacques Lacan y su peculiar lectura de Hegel. Žižek utiliza en sus estudios ejemplos extraidos de la cultura popular, desde de la obra de Alfred Hitchcock y David Lynch, pasando por las sagas de Matrix y La Guerra de las Galaxias, hasta la literatura de Kafka o Shakespeare. Además de problematizar autores olvidados por la academia como V. I. Lenin, y tratar sin remordimientos temas espinosos como el fundamentalismo, la tolerancia, la subjetividad y lo políticamente correcto en la Filosofía Postmoderna. Para sus habituales análisis de política internacional, aplica también el propio psicoanálisis como arma, considerando que las decisiones de los líderes reflejan las conductas inevitablemente traumáticas de aquellos que las toman, ya sea individualmente o en conjunto.
Todo esto dentro del marco del tiempo presente y junto a otros variados tópicos, incluido un mordaz interés por los asuntos del género y el sexo desde la idea de la “diferencia sexual” del psicoanálisis lacaniano. Podría decirse que Žižek no es ni quiere ser un vegetariano de la cultura. En 1990 fue candidato presidencial para la República de Eslovenia.


BIBLIOGRAFÍA

Amor sin piedad
A Propósito de Lenin
Arriesgar lo imposible. Conversaciones con Glyn Daly.
Bienvenidos al desierto de lo real
Contingencia, Hegemonía, Universalidad.
El acoso de las fantasías
El espinoso sujeto
El frágil absoluto
El sublime objeto de la ideología
El títere y el enano
Estudios Culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo
¡Goza tu síntoma!
Ideología. Un mapa de la cuestión
La política de la diferencia sexual
La revolución blanda
La suspensión política de la ética
Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio
Las metástasis del goce
Mirando al sesgo
Porqué no saben lo que hacen
¿Quién dijo Totalitarismo?
Repetir Lenin
Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock
Violencia en Acto
Visión de Paralaje



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22 de octubre de 2012

nuevo ciclo



comenzamos un pequeño ciclo sobre Slavoj Zizek




Pensamiento


El pensamiento de Zizek se proyecta en múltiples espacios del conocimiento, que van de la filosofía al psicoanálisis, de la sociología a la comunicación, de la economía a la política.

Analiza y describe el mundo postmoderno, postpolítico o postideológico y reivindica el papel de la ideología, de la política, de la historia. Zizek trata de hacer una síntesis entre el marxismo y el psicoanálisis, refundar el discurso anticapitalista o de izquierda frente al binomio multiculturalismo-neoliberalismo. Desde el psicoanálisis lacaniano traza una revisión crítica del la teoría marxista de la ideología. El pensamiento del socialismo, entiende, debe mirar hacia el psicoanálisis.

Zizek describe el mundo sin sustancia de la sociedad postpolítica. La degradación de la realidad a través de soluciones de simulación, de la `virtualización' o digitalización del espacio social y cultural. Una sociedad artificial, donde la administración de las cosas sustituye a la administración de las personas, regulada también artificialmente. Más allá de esa realidad virtual, demanda conocer la realidad de lo virtual.

Asistimos, advierte, a la 'virtualización' del vacío. A una seducción que nace de la dialéctica entre mercados y medios de comunicación, que desplaza la realidad y la sustituye por ensoñaciones paralizantes, por las que circulan los fantasmas y los miedos, pero también las utopías ilusionantes. Se induce y cultiva el victimismo -'la máxima expresión narcisista de la postmodernidad'- como un estadio de debilidad que permite el control a través de las redenciones de las utopías controladas.

El capitalismo consigue, mediante la seducción mediático-tecnológica, la ruptura de la temporalidad, empleando para ello representaciones virtuales del futuro, que se viven como goce utópico del futuro, como expresión de un tiempo en permanente cambio (tecnológico), que conduce al individuo por territorios determinados. Es lo que llama el activismo de la 'interpasividad', que crea simulaciones de aceleración externa al individuo, de cambios que nada cambian. En la postpolítica no se explicitan las ideologías, apenas hay espacio para ellas, y lo que aparentan ser rasgos de pluralidad, las ideologías tenues y convergentes, son en realidad distintos estilos de vida sujetos al imperio de las modas, por los ciclos del mercado.

La ideología ya no induce pautas de comportamiento, modelos y mecanismos de control, sino que prevalecen ahora las coerciones económicas como instrumentos de inclusión/exclusión, de pertenencia a lo correcto, a la nómina de lo dominante. Vivimos en una etapa de 'autocolonialismo', impulsada por las corporaciones globales, que dan el relevo a las viejas potencias coloniales y al Estado-Nación, que no operan ya desde metrópolis privilegiadas, sino sobre la geografía mundial, amparadas por una débil filosofía de acompañamiento donde se entremezcla el liberalismo-tolerante y el multiculturalismo.

El multiculturalismo, que se basa en el respeto al otro, es para Zizek una forma de consolidar al 'otro', la diferencia, esto es, una modalidad de racismo negado o invertido, que marca la distancia, eso sí con respeto y tolerancia. El multiculturalismo viene a ser hoy, para las corporaciones globales, lo que en su día fueron las políticas obreras de la burguesía -'respetemos al obrero', porque lo necesitamos-, definidas a partir de las diferencias de clases.

El análisis de Zizek está dirigido a describir las cadenas estructurales que atenazan al individuo en el espacio del mercado global, bajo la burbuja de las simulaciones de realidad que escenifican la postpolítica. Su pensamiento está considerado como una de las fuentes de regeneración de la izquierda, que revisa la historia sin nostalgias, sin la melancolía de quienes llenan el vacío ideológico con el recurso a la memoria de la razón. Zizec acude constantemente a las entrañas constructivas del mensaje de las industrias culturales y mediáticas, con especial atención a la producción cinematográfica.

En el cine encuentra las huellas del hechizo, del encantamiento, de los argumentos que construyen la esfera de lo virtual. El 11 de septiembre, con el desplome de las torres gemelas de Nueva York, es una manifestación real, que confirma una faceta de la realidad virtual labrada sobre el imaginario colectivo de los norteamericanos. A través de la ficción cinematográfica.



Fuente:
Comunicación, Sociedad y Cultura, 

Perfil biográfico y pensamiento
 http://www.psikeba.com.ar

24 de junio de 2009

"Devemos tornar-nos utópicos", afirma Slavoj Zizek

Entrevista do Zizek: o capitalismo em discussão. Vale a pena!!

Segue a entrevista dada a Éric Aeschimann e publicada no Libération, 16-2-08. A tradução é do Cepat.


Que crítica você faz à democracia?
Talvez a mesma que os conservadores... Os conservadores têm a coragem de admitir que a democracia está num impasse. Riu-se muito de Francis Fukuyama quando anunciou o fim da história, mas hoje todo o mundo aceita a idéia de que o quadro democrático-liberal se impôs para sempre.
Nos contentamos em reclamar um capitalismo de rosto humano, como se falava outrora de um comunismo de rosto humano. Vejam a ficção-científica: visivelmente, é mais fácil imaginar o fim do mundo do que o fim do capitalismo.


O capitalismo é o alvo, por atrás da crítica da democracia?
Sejamos claros: a Europa do pós-guerra conheceu um nível médio de felicidade nunca visto. Mas quatro problemas maiores vêm desequilibrar o modelo democrático-liberal.
1) Os indocumentados, os sem-teto, os sem emprego, aqueles que não participam da vida da comunidade, com os quais o Estado não se ocupa mais.
2) A propriedade intelectual, que o mercado não chega mais a regular, como o mostra o destino delirante de Bill Gates, fundador da Microsof.
3) O meio-ambiente, cuja regulação o mercado pode assegurar quando a poluição é mensurável, mas não quando o risco for incalculável – Tchernobyl, as tempestades...
4) A biogenética: estamos em condições de dizer onde começa o humano?
Nesses quatro campos, nem a democracia liberal, nem o capitalismo global têm boas respostas.

Que alternativa existe?
Eu não sou idiota, eu não sonho com um novo partido comunista. Minha posição é mais trágica. Como todo marxista, eu admiro a incrível produtividade do capitalismo e não subestimo a utilidade dos direitos humanos. A prisão de Pinochet exerceu um papel psicológico muito importante no Chile. Mas vejam o venezuelano Chávez. Dizem que ele é populista, demagógico, que não faz nada pela economia, que isso vai acabar mal. Talvez seja verdadeiro... Mas ele é o único a ter incluído os pobres das favelas num processo político. É por isso que eu o apóio. Quando criticam a sua tentação ditatorial, fazem como se, antes dele, tivesse existido uma democracia equilibrada. Ora, foi ele, e somente ele, o vetor da mobilização popular. Para defender isso eu penso que existe o direito de utilizar o aparelho do Estado – chamem isso de Terror, se quiserem.
Para os pensadores liberais, capitalismo e democracia permanecem inseparáveis.
Muitos disseram isso, mas na China está nascendo um capitalismo autoritário. Modelo americano ou modelo chinês: eu não quero viver nessa escolha. É por isso que devemos voltar a ser utópicos. O aquecimento global vai nos levar a reabilitar as grandes decisões coletivas, aquelas que os pensadores antitotalitários dizem que conduzem necessariamente ao gulag. Walter Lippmann mostrou que em situações normais, a condição da democracia é a que a população tenha confiança numa elite que decide. O povo é como um rei: ele subscreve passivamente, sem olhar. Ora, em tempo de crise, esta confiança se evapora. Minha tese é a seguinte: há situações em que a democracia não funciona, em que ela perde sua substância, em que é preciso reinventar modalidades de mobilização popular.
Por isso seu elogio a Robespierre.
O Terror não se resume a Robespierre. Havia então uma agitação popular, encarnada pelas figuras ainda mais radicais, como Baboeuf e Hébert. É preciso lembrar que foram decepadas mais cabeças depois da morte de Robespierre do que antes. De fato, continuou muito legalista. A prova disso é que ele foi preso. O que me interessa nele é aquilo que Walter Benjamin chama de “violência divina”, aquela que acompanha as explosões populares. Eu não gosto da violência física, eu tenho medo dela, mas eu não estou próximo de renunciar a esta tradição da violência popular. Isso nem sempre quer dizer violência sobre as pessoas. Gandhi, por exemplo, não se contentou em organizar as manifestações, mas ele fez boicotes, estabeleceu uma relação de força. Defender os excluídos, proteger o meio ambiente passará por novas formas de pressão, de violência. Amedrontar o capitalismo, não para matar, mas para mudar as coisas. Caso contrário, corremos o risco de cair numa violência maior, numa violência fundamentalista, num novo autoritarismo.


Na perspectiva de uma “violência popular”, um intelectual serve para qualquer coisa?
Para prevenir as formas catastróficas. Para fazer ver as coisas de outra maneira. Deleuze dizia que se há falsas respostas, há também falsas perguntas. Um conselho de filósofo não pode estabelecer um projeto para mobilizar as massas. Mas podemos lançar as idéias e talvez alguma coisa será recuperada. Os motins dos subúrbios da França nasceram de um descontentamento não-articulado a um pensamento, mesmo de maneira utópica. Essa é a tragédia.


Seus amigos de esquerda pensam como você?
O que predomina, sobretudo nos Estados Unidos, é um esquerdismo liberal, tolerante, para quem a menor alusão à noção de verdade já é totalitária, em que é preciso respeitar a história de cada um. Para o filósofo Richard Rorty, o que define o homem é seu sofrimento e sua capacidade de narrá-lo. Para mim, esta esquerda de ressentimento e de impotência é muito triste.


Texto sacado del blog http://juliomarcellino.blogspot.com/