Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

20 de enero de 2014

Juan Gelman




El emblemático discurso de Juan Gelman al recibir el Premio Cervantes


El poeta Juan Gelman, fallecido en el Distitro Federal de México, recibió en 2008 el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2007, oportunidad en la que pronunció un recordado discurso en el que definió a la poesía como “una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa”, parafraseando a don Quijote.



"Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, `que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa´ para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en `Viaje del Parnaso´, `puede pintar en la mitad del día la noche, y en la noche más escura el alba bella que las perlas cría... Es de ingenio tan vivo y admirable que a veces toca en puntos que suspenden, por tener no se qué de inescrutable´.


A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aún antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderlin preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas.

¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.
Safo habló del bello huerto en el que “un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía”, Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de más vida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?

Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino “que no es sino morir muchas veces”, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra “desaparecido” es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte.

Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada”, que nada me decía, salvo la mención de sus “alegres ojos”. Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma


Declaro que, en verdad. quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en “Viaje del Parnaso” y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.

Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: “el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto”, uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?

Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: “Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos”.

Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo.

Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.

Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿“En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos –dice Sancho–, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”?
He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!”, exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países.

Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego.

Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque “esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso”. Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran “lastimándolo” desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice “siempre mañana y nunca mañanamos” agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: “[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección”. Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir".

Fuente: TELAM

26 de agosto de 2013

Poemas: André Copetti



LeoFDK 012


Poemas do Professor André Copetti


 

Questão de (Des)Ordem


A alguns cadáveres democráticos que ainda não sabem que estão mortos, pois nunca foram.


Dobrado sobre mim mesmo,
Em minha transitória singularidade,
Mas coerente em minha disposição,
Corro, permanentemente,
Em minhas assimetrias,
Para contornar o destino,
De tudo o que acontece no escuro.
Em meio a solilóquios desencontrados,
Vejo tempos em excesso,
Em que não ocorre o que deveria ocorrer.




Ilustrada


Tento todo dia reinventar minha cartografia,
Subvertendo as forças que coreógrafos não autorizados
Tentam permanentemente impor ao meu corpo.
Meus passos
Eu mesmo os faço.
Meu tango
Eu mesmo danço
Sempre no meu compasso.
E neles todos os dias desapareço.
Dreno angústias e tristezas
Numa incessante afirmação erótica.
Busco entroncamentos vitais com outros destinos
Que se constroem ao azar de uma estética da alegria.
Às vezes, infelizmente, o que eu encontro
São paragens frias de pesados trens.



Soneto de Meus Átomos


Minhas horas, meus dias, meus instantes.
Páginas em branco, páginas escritas.
Todos páginas mutantes,
Lugares de muitas contraditas.

Página vazia, passagem embrumada,
Instante que conheço e desconheço,
Em ti inscrevo muito mais que o nada,
És o lugar frascário, posto do meu avesso.

Página escrita, lugar de desvelamentos,
Leito de palavras, de todos meus tormentos,
Afasto de ti todas minhas libertinagens.
Escritas, vazias, espaços de fazimentos,
Azares da vida que se projetam em momentos,
Todos os dias a morte de vós faz pilhagens





André Leonardo Copetti Santos
é mestre e doutor em direito público pela Universidade do Vale do Rio dos Sinos - UNISINOS. De sua autoria são as obras "Direito Penal e Estado Democrático de Direito", "O ensino Jurídico e a Formação do Bacharel em Direito", "Elementos de Filosofia Constitucional", além da organização da célebre obra "Criminalidade Moderna e Reforma Penais". Também participou da organização do livro "Diálogo e Entendimento: Direito e Multiculturalismo & Cidadania e Novas Formas de Solução de Conflitos", volumes I e II, em parceria com Florisbal de Souza Del'Olmo. Também possuiu publicados inúmeros artigos científicos em conceituados periódicos nacionais, bem como diversos capítulos de livros coletivos. 


 

.

10 de junio de 2013

André Breton


ANDRÉ BRETON

Nació en Tinchebray (Francia) en 1896, estudió medicina y dentro de ella se interesó por la psiquiatría. Dichos estudios influirán sobre sus escritos de manera decisiva. La escritura automática o las enseñanzas de Freud sobre el inconsciente serán decisivas en la POESÏA SURREALISTA ( y con ello en todo el movimiento surrealista, claro), su gran creación .

Él mismo comenta: “...Los productos de la actividad psíquica, por muy apartados que se hallen de la voluntad de notificar, por muy apartados que estén de las ideas de responsabilidad, siempre dispuestas a ayudar como freno, por muy independientes que sean de todo lo que no es vida pasiva de la inteligencia, esos productos, que son la escritura automática y el relato de los sueños, presentan al mismo tiempo la ventaja de ser únicos para dar elementos de apreciación importantes a una crítica que, en el dominio artístico se muestran extrañamente desamparada, para permitir una nueva clasificación general de los valores líricos y proponer una llave , capaz de abrir definitivamente esa caja de múltiples fondos que se llama hombre , le disuade de dar media vuelta , por razones de simple conservación, cuando se estrella en la sombra a las puertas exteriormente cerradas del “más allá” , e la realidad, del genio y del amor”. Que comenzó a surgir en la revista “Littérature” fundada por él mismo , Louis Aragon y Philippe Soupault. Allí aparecerán los primeros rasgos definitorios del Surrealismo, surgidos como una escisión del movimiento “dadaísta” del que Breton fue seguidor en sus inicios .En esa revista aparecerá el que es el primer texto surrealista compuesto junto con Philippe Soupault : “Los Campos magnéticos”

En 1924 escribirá el “Manifiesto del surrealismo” asentando las bases de lo que será y lo que no será Surrealismo. Creado como forma de poesía creativa en contra de la poesía de la destrucción, de la rotura del lenguaje y del pasado , del dadaísmo, allí definirá claramente lo que es el Surrealismo: Puro automatismo psíquico, por medio del cual se intenta expresar, verbalmente o por escrito, o de cualquier otro modo, el proceso real del pensamiento. El dictado del pensamiento, libre de cualquier control de la razón, independiente de preocupaciones morales o estéticas.”

En 1929 aparecerá el “Segundo manifiesto surrealista” y tras él , en 1930, fundará la revista “ Le surréalisme au service de la revolution” con ello dará pública expresión de su giro político a la izquierda y con él el de surrealismo. Su afinidad con el partido comunista (que dura muy poco, buscando Breton una camino propio dentro la movimientos revolucionarios) provocará una ruptura en el movimiento surrealista entre los que defendían su único valor artístico y los que apoyaban a Breton que defendía su valor político y social

Durante la Segunda Guerra Mundial se exilia en Estados Unidos donde dejará la semilla de movimientos artísticos futuros como el POP-ART. Tras la guerra, es infatigable su constante movimiento por el mundo tanto por la expansión de su idea de Poesía como de la política hasta su muerte en 1966. Pero detrás quedarán ajenos a su avatares públicos, políticos o sociales su poesía, expresión clave no solo en la literatura sino en cualquiera de las artes del siglo XX y de la que vendrá. Con el llegó una manera diferente de concebir no solo la composición sino también la propia mecánica de escritura, de creación y cambió la manera de entender el arte de manera drástica. Sus temas variarán , sus palabras variarán pero son su visiones, su imágenes , sus metáforas las que construirán unos poemas del todo imperdibles, llenos de belleza, de fealdad, de pasión , de muerte, de creaciones y roturas, de sexo y castidad, amor y odio, de senilidad y juventud, de guerra y paz..A fin de cuentas el surrealismo habla desde nuestro interior y así somos....



DAME JOYAS AHOGADAS


Dame joyas de ahogadas
Dos pesebres
Una cola de caballo y una manía de modista
Después perdóname
No tengo tiempo de respirar
Soy un destino
La construcción solar me ha retenido hasta ahora
Y ahora sólo tengo que dejarme morir
Pide el baremo
Al trote con el puño cerrado sobre mi cabeza que suena
Un fanal en donde se abre una mirada amarilla
También se abre el sentimiento
Pero las princesas se agarran al aire puro
Tengo necesidad de orgullo
Y de algunas gotas comunes
Para calentar la marmita de las flores enmohecidas
Al pie de la escalera
Divino pensamiento en el cristal estrellado del cielo azul
La expresión de las bañistas es la muerte del lobo
Tenme por amiga
La amiga de los hogueras y los hurones
Te mira en dos veces
Lee tus penas
Mi remo de palisandro hace cantar tus cabellos...


Fuente: www.atlasdepoesia.blogcindario.com

27 de mayo de 2013

Poética de Manoel de Barros




MANOEL DE BARROS: a poética da reinvenção



O motivo central dessa edição é uma investigação acerca de determinados recursos estilísticos e explorações semânticas que se comportam como elementos recorrentes na escritura do poeta Manuel de Barros, (natural de Corumbá, Mato Grosso - 1916) cuja projeção nacional se deu a partir dos anos 1980, mas que, de há muito, já vinha chamando a atenção dos críticos e dos analistas acadêmicos, especialmente por conta de uma dicção própria, concentrada, de modo mais intenso, na captação das coisas simples do dia-a-dia, mesmo que estas nem sempre comportem a atmosfera do que a tradição acostumou-se a identificar como inerente ao material poético.

Carlos Augusto Viana
Editor



O trabalho de Manoel de Barros, trata-se, portanto, de uma poesia intrigante, desafiadora e, sobretudo, inaugural. Seus livros já antecipam a estranheza poética nos próprios títulos, tais como: ´Poemas concebidos sem pecados´ (1937), ´Face imóvel´ (1942), ´Compêndio







para uso dos pássaros´ (1961), ´Gramática explosiva do chão´ (1969), ´Arranjos para assobio´ (1983), ´livro de pré-coisas´ (1986), ´O guardador de águas´ (1989), ´O livro das ignorãças´ (1993), ´Livro sobre o nada´; (1996), ´Retrato do artista quando coisa´ (1998), dentre outros. Percorrermos, assim, um dos múltiplos caminhos desse poeta lavrador que colhe do chão as palavras.
Se, em João Cabral de Melo Neto, havemos a identificação da palavra com a pedra, isto é, a idéia de uma aprendizagem do poeta no sentido de tirar lições da pedra: com esta podendo aprender a exatidão da forma, a impassibilidade, a resistência à porosidade, sendo, portanto, impermeável a sentimentalismo, sob a severidade das rimas toantes; em Manoel de Barros, se sedimenta a concepção da palavra como um organismo vivo: a palavra-vegetal, a palavra-animal:

Para entrar em estado de árvore é preciso
partir de um torpor animal de lagarto às
3 horas da tarde, no mês de agosto.
Em dois anos a inércia e o mato vão crescer
em nossa boca.
Sofreremos alguma decomposição lírica até
o mato sair na voz.


ou, quando não, a palavra-mineral - mas esta, ao contrário da palavra-pedra em João Cabral, extática e impassível, anuncia-se portadora de anima:

Adoecer de nós a Natureza:
- botar a aflição nas pedras.

Como se vê, a palavra, enquanto morada do poético, imprime-se como a marca fundamental da criação literária de Manoel de Barros. É daí que resulta a sua poesia, ou seja, do seu próprio cotidiano com as palavras, estabelecendo entre elas novas relações, produzindo efeitos novos, para, assim, poder extrair a forma oculta que se toda forma abriga. Tudo nele é preocupação com a linguagem, ´uma vontade de recuperar a virgindade das palavras. A sua atitude de casar uma palavra já gasta com outra também gasta parece produzir a primeira vez de uma palavra´. (Barbosa, 2003, p.17) Nesse sentido, o poeta busca não apenas simples relações semânticas, pois, mais que isso, aspira às ressonâncias, aos ritmos inefáveis, às inumeráveis sensações:

Mas eram coisas desnobres como intestinos de moscas
que se mexiam por dentro de suas palavras.
Gostava de desnomear:
para falar barranco dizia: lugar onde avestruz
esbarra.
Rede era vasilha de dormir.
Traços de letras
que um dia encontrou nas pedras de
uma gruta, chamou: desenhos de uma voz.
Penso que fosse um escorço de poeta.


A poética de Manoel de Barros se enquadra na categoria daquelas coisas que, segundo Santo Agostinho, existiam para ser desfrutadas, isto é, prazer em si mesmo. Nesse sentido, o discurso é elaborado a partir de um entrelaçamento de palavras para que desemboquem sempre num jogo de pensamento, do qual se depreende o inesperado ou a estranheza:

Desinventar objetos.
O pente, por exemplo.
Dar ao pente funções de não pentear. Até que
ele fique à disposição de ser uma begônia. Ou
uma gravanha.
Usar algumas palavras que ainda não tenham
idioma.

Eis o universo de Manoel de Barros: a invenção. Ou reinvenção. Há, em toda a sua construção poética, o gosto pelo desvio ou o gozo de palmilhar o não-sabido. Persegue, sobretudo, o nada, pois é daí que espera extrair a essência do que desconhece. Trata-se, a rigor, de uma aprendizagem às avessas: desaprender para, assim, ter condições de que apalpar o invisível; desse modo, ignorando as coisas pode, enfim, reencontrá-las.

A primeira parte do Livro das Ignorãças tem como título ´Uma didática da invenção´, e a epígrafe bem sintetiza os poemas: ´As coisas que não existem são mais bonitas´, isto é, a poesia habita o gênesis, daí a reiteração dos exercícios de metalinguagem, uma vez que a poesia quer conhecer a si mesma, anseia deparar o que havia na imagem antes que esta se revelasse. Memória e aprendizagem se inter-relacionam. Em Manoel de Barros ocorre, exatamente, aquela epifania drummoniana do ´esquecer para lembrar´:

Então se a criança muda a função de um
verbo, ele delira.
E pois.
Em poesia que é voz de poeta, que
[ é voz de poeta, que é a voz
de fazer nascimentos -
o verbo tem que pegar delírio.


Nesse excerto, - como em tantos outros - observa-se que as palavras gravitam as altas zonas da linguagem, à semelhança dos pontos privilegiados que a magia discerne e une misteriosamente no mundo: a ´criança´, ao mudar ´a função de um / verbo´, não delira, mas, sim, o próprio ´verbo´, tocado, agora, pela transformação; por isso, o poético reside em ´fazer nascimentos´, em entregar as palavras ao delírio.

Insetos que se arrastam, árvores que voam, arbustos que cantam - tudo isso implica, na poética de Manoel de Barros, o desdobramento de imagens que comunicam a revelação. As palavras se movem no poema, e o leitor nunca se cansa de se surpreender; a poesia concretiza, pela força da imaginação, o pensamento especulativo no próprio âmago do espírito:

Para entender nós temos dois caminhos:
[o da sensibilidade que é o entendimento
do corpo;
e o da inteligência que é o entendimento
do espírito.
Eu escrevo com o corpo.
Poesia não é para compreender,
[mas para incorporar.
Entender é parede; procure ser árvore.


Nesse exercício de metalinguagem, o poeta aborda, com extrema agudeza, a problemática do que a poesia comunica, cuja natureza, como se vê, é, essencialmente, inefável. O estado poético, portanto, comporta a desintegração das coisas, a decomposição da crosta que as envolve: ´Desaprender oito horas por dia ensina os princípios´. Em outras palavras, o estado poético consiste em mergulhar no avesso das coisas, em descascar o que há muito já se encontra cristalizado pela cultura. Ser poeta é inverter. Ser poeta é transgredir:

No Tratado das Grandezas do Ínfimo estava
escrito:
poesia é quando a tarde está competente para
dálias.
É quando
ao lado de um pardal o dia dorme antes.
Quando o homem faz sua primeira lagartixa.
É quando um trevo assume a noite
e um sapo engole as auroras.

Das imagens do ´dia (que) dorme antes´; da ´tarde (que) está competente para / dálias´; do ´sapo (que) engole as auroras´, brota o estado poético que o autor inscreve em cada um de nós - os leitores. Todos nos tornamos, então, cúmplices dessa música, do encantamento que suscita. Os seres, as coisas, os sentimentos saem, subitamente, de sua existência ordinária em direção ao indefinível - e o que conhecemos muda, magicamente, de valor. Tudo se converte em música. Não uma música qualquer, mas uma outra que percorre todos os nossos sentidos e nos solicita por inteiro:

Insetos cegam meu sol.
Há um azul em abuso de beleza.
Lagarto curimpãpã se agarrou no meu remo.
Os bichos tremem na popa.
Aqui até a cobra eremisa, usa touca, urina na fralda.
Na frente do perigo bugio bebe gemada.
Periquitos conversam baixo.


Eis, em síntese, o discurso literário de Manoel de Barros, de que se evola um universo singularmente harmonioso, uma vez que tal harmonia advém da própria poesia, que nos torna ressonantes e consoantes com ela. Um universo que permanece em nós, exatamente porque não nos é imposto, mas tão-somente sugerido. É o sonho que emana de uma percepção.

Fuente:  http://www.revista.agulha.nom.br

5 de abril de 2013

poesía nas cidades



Acción poética: una revolución de letras invade los muros de las ciudades

El movimiento nació hace 15 años en México; un tucumano lo popularizó en la Argentina y América latina; facebook, el gran masificador; en 30 ciudades las paredes tienen poesías estampadas


15/2/2013. La propuesta parece adherir al principio del Conde de Lautréamont: "La poesía debe ser hecha por todos". El movimiento Acción Poética (AP) fue creado en Monterrey por el poeta mexicano Armando Alanis Pulido hace 15 años. Recién hace cinco meses, un tucumano trajo a su provincia la idea de pintar frases en muros blancos. Entonces, el movimiento se masificó por toda la Argentina -hay más de 30 ciudades que adhirieron- e, incluso, empezó a copiarse en varios países de América latina.
Desde "el jardín de la República", el gestor cultural Fernando Ríos Kissner es el coordinador de Acción Poética. Cuenta a LA NACION que al enterarse del proyecto se contactó con su creador para replicarla. "Jamás había intervenido el espacio público. No me imaginaba que íbamos a vivir esta revolución poética, todavía no lo podemos creer", reconoce. Luego recuerda la primera salida: un grupo de amigos con pinceles y un tarro de pintura negra, temerosos de que los tomaran por "vándalos que ensuciaban paredes sin permiso". Eligieron la frase de Alanis Pulido, el poeta que los inspira: "Duermo poco, sueño mucho".

Los primeros muros que pintaron estaban cerca del negocio de Ríos Kissner. "Queríamos tener donde refugiarnos si nos agarraban in fraganti", dice. Así pasaron dos noches estampando paredes ajenas en la ciudad de San Miguel de Tucumán hasta que se reunieron y decidieron cambiar: pedirían permiso a los vecinos y pintarían micro poesía sólo en esos lugares cedidos. Desde que subieron las fotos con las pintadas a Facebook -armaron la página Acción Poética Tucumán - no pararon de recibir mensajes de personas dispuestas a ceder sus muros e, incluso, con ganas de salir a pintar.

AP tiene sus reglas. Se escribe micropoesía: que definen como una frase de no más de ocho palabras. "Entendimos que menos es más", dice Ríos Kissner. Dibujan letras mayúsculas de imprenta color negro sobre una pared blanca que haya sido cedida para eso. Los primeros diez muros se pintan con frases del poeta Armando Alanis Pulido, como un modo de homenajear al creador de este movimiento.

Primero empezó Tucumán, luego Chaco y así siguió contagiándose esta acción poética por ciudades de todo el país. El movimiento también llegó al interior de la provincia de Buenos Aires: están Acción Poética Berazategui, Quilmes, Coronel Pringles, entre otros. "Escribimos poesía que leen varios miles de personas, muchas más que las que se acercarían a comprar un libro de poesía de esos que en las grandes cadenas ni siquiera se muestran", dice el propagador argentino, hoy señalado por Alanis Pulido como coordinador en el cono sur. Desde que AP está en la Argentina, se copió en Perú, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, Guatemala y Venezuela.

"Los vecinos están orgullosos de que su barrio y su ciudad tenga más poesía", dice Ríos Kissner. "Hay una lectura equivocada de lo que la gente necesita leer. Se esconde la poesía en las librerías y resulta que mucha gente nos dice: 'Gracias, me dieron ganas de escribir', o 'Ahora empecé a leer de nuevo poesía'. También empezaron a llamar de escuelas para que difundamos el movimiento, nos invitan a dar un taller y terminamos pintando con los chicos"

Cualquiera puede empezar a generar su movimiento poético en su ciudad. Sólo hay que respetar algunas reglas, que van variando levemente según las ciudades en las que se instala.
  • Se pide que los que quieran participar se comprometan en continuar en el movimiento
  • Aclara que siempre solicitan las paredes para pintar (nunca se pintan los muros sin dueño)
  • No se acepta dinero, sólo donaciones de pintura de color blanco y negro y pinceles
  • Las frases se eligen de acuerdo a las dimensiones del muro, el contexto, la orientación de la calle y si el dueño la escoge, mejor; las frases no pueden tener más de ocho palabras, para garantizar la rápida visibilidad
Así, blanco sobre negro, pincelada tras pincelada, la poesía le gana a cualquier forma de insulto.

Fuente: La Nación