20 de marzo de 2013

Filosofía lingüística y el discurso de la ciencia social - II PARTE




LA FILOSOFIA LINGÜÍSTICA Y EL DISCURSO DE LA CIENCIA SOCIAL


PROFESSOR LUÍS ALBERTO WARAT


II PARTE

Revista SEQÜÊNCIA UFSC (1980)






2.1. El mito político contemporáneo se encuentra fuertemente enlazado a los medios masivos de comunicación. Ellos son los encargados de producir, por el solo empleo del medio, la respuesta de adhesión o reprobación. La gente se indigna o comparte actitudes en forma proporcional al grado de aprobación o condena que el medio masivo de comunicación exterioriza, generalmente, tras una aparente información verificable. Si uno se toma el trabajo de le todos los diarios de la mañana, ya sabrá, mas o menos, como opinarán sobre los acontecimientos del día casi toda la gente con la que se encuentra a lo largo de la jornada. Y hasta se podrá dar el lujo de saber que diario compra cada uno. Pero, muchas veces la información desaparece y la gente reacciona como respuesta a una carga emotiva adherida a las palabras presentadas como slogans o estereotipos.

Ahí entonces, ya no hay nada que verificar y el hombre acepta las propuestas de ordenación social en actos de pura emotividad. Esta es una diferencia importante del mito político contemporáneo, encarnado en una  propuesta política y no en un enunciado metafísico.

2.2. En la teoría social, pensada ella como discurso científico, existe también la preocupación por encontrar criterios de demarcación, reglas de significación, que permitan decidir cuales son las expresiones que se consideran significativas dentro de ellas. Establecer el límite dentro de una teoría social entre el sentido y el sinsentido. Son propuestas establecidas desde un meta- lenguaje, que sirven para delimitar desde afuera el campo dentro del cual el lenguaje en el que se constituye la teoría social puede usarse con eficacia, vale decir, con suficiente fuerza explicativa en relación al comportamiento social, y fuera de la cual, empieza a operar al servicio de un uso lingüístico diferente: el persuasivo o retórico. En ciencias sociales,  el criterio de demarcación, el límite entre el sinsentido y lo significativamente asumido, es también un limite entre el discurso con intención explicativa y el discurso funcionalmente persuasivo, o dicho en palabras más simples, el limite entre las explicaciones y las justificaciones. Esto es, las meras justificaciones son un límite que produce sinsentido.

Empezamos a marcar de este modo ciertas diferencias con las propuestas del positivismo lógico, que intentaba encontrar un criterio de predecibilidad, unificado para el mundo natural y el mundo social, considerando para ello como exclusivamente significativos a los enunciados fácticos. La regla de sentido para la teoría social se preocupa no tanto por las fronteras del discurso fáctico, sino por el deslinde entre las justificaciones y las explicaciones, lo que es lo mismo que decir entre el conocimiento científico y la ideología. Y así si como, el positivismo lógico consideraba, a los enunciados sin referencia fáctica como sin sentido, podríamos decir análogamente que la mayoría de los epistemólogos sociales se inclinan en asumir a la ideología, en función de la ciencia como un sin sentido. La gran lucha abierta en la teoría social de hoy, está dada por el esfuerzo para evitar, que el discurso de la ciencia se transforme en ideología, para lo cual se intenta paralelamente erigir la epistemología.
El interrogante no está cerrado? En qué medida el discurso científico no es un forzoso complemento del discurso ideológico? ?Buscar limites precisos como criterios de significación no es caer en la trampa del maniqueísmo?
Probablemente, el criterio de significación, que deba buscarse en la teoría social, debe presentar una diagramación de inevitables contornos borrosos.

3.1. El criterio de significación, que el positivismo lógico establece, asume como sinsentido aquellos enunciados, que traspasen las fronteras del discurso fáctico, el marco de una función genuinamente informativa. Aquellas expresiones, que pese a su forma gramatical declarativa, no nos suministran una genuina información del mundo, se les puedan predicar valores de verdad, deben ser pensadas como pseudo proposiciones o enunciados metafísicos.

3.2. La concepción metafísica tradicional proclamaba una conexión necesaria entre los intentos de explicación y la realidad pretendidamente descripta.
Contra esta concepción se levanta el positivismo lógico que verá a estas explicaciones como simples intentos funcionales, a través de los cuales, se puede preveer en cierto grado el curso de los fenónemos.

3.3. El discurso por medio del cual se intenta establecer explicaciones satisfactorias del mundo adquiere dentro de esta corriente el lugar de privilegio, la ciencia es pensada como un conjunto de proposiciones.
Las características que deben poseer los enunciados científicos son las notas que sirven para que una determinada área temática adquiera el status de ciencia.

Precisamente, el criterio de determinación intenta asumir como significativas para la ciencia a un conjunto de enunciados, oponiéndolos a los que se proclama metafísica y por ende sin sentido.
En palabras más simples, proclamaron la necesidad de contar con reglas, que permitieran decidir cuando una expresión puede ser pensada como portadora de una significación dentro del discurso de la ciencia, cuando una expresión puede se tomada como significativamente relevante y por tanto ostentar un legítimo derecho para formar parte de un discurso científico.
Esta regla o critério de significación intentaría responder a la pregunta?:
¿Cuando una expresión tiene sentido para la ciencia? Veamos ahora un poco más de cerca como el positivismo lógico arma la respuesta de este interrogante.

3.4 La regia de significación propuesta se basa en un criterio semántico, y por su intermedio se afirma, que esa expresión debe ser pensada como científicamente significativa, cuando puede ser vista como somáticamente verdadera.
La relación semántica es aquella que vincula las afirmaciones del discurso con el campo objetivo al que se refiere, y cuando se produce esta relación puede decirse entonces que el enunciado es verdadero. Estamos así frente a una noción de verdad, que se califica de objetiva para diferenciarla de la verdad subjetiva, que puede revestir una opinión, una creencia fuertemente sostenida por el sujeto o desde el poder. De ese modo, el positivismo cercena su campo de aplicación en relación a las ciencias sociales, imposibilita la proyección de modelos de sociedad, es una concepción que se niega a ser normativa.

4.1. — Concluyendo, podemos afirmar, que el neopositivismo lógico, apoyándose en la filosofía del lenguaje ordinario, pretendió eliminar la cadena de evocaciones valorativas e ideológicas de las significaciones, en sus propuestas de organización del discurso científico, erigiendo de esta manera el mito del referente puro. Esto es, concibiendo la posibilidad de elaborar un discurso cuyo significado abarque únicamente sus ámbitos referenciales, dejando de un lado toda la gama de sus efectos valorativos o ideológicos. —Se elimina del discurso científico de las disciplinas sociales, las voces ideológicas, las representaciones míticas y los juicios éticos. — De esta forma, los criterios de organización del lenguaje científico descalifican totalmente los ámbitos ideológicos de significación, calificándolos de “sin sentido”, pretendiendo asignar a la significación un concepto referencial puro. — Esta es la propuesta de la condición semántica de sentido, que al considerar sólo como verdaderos los enunciados, que tengan correspondencia con los hechos, levantan el mito del referente puro, negando facticidad al ámbito ideológico de significación, cuya materialidad hoy no se discute.
La propuesta neo-positivista con relación a la ideologia establece un criterio de descalificación, mucho más fuerte, que de las primitivas concepciones sobre la ideología, que solo la consideraban como un conocimiento falso, distorsionante de la realidad, como es el caso de la teoría pura del Derecho de Kelsen.

4.2. El neopositivismo no admite a la ideología como componente de la realidad social, que solo considera en su aspecto fáctico, sensible y concreto. Por otra parte, pretende lograr una ciencia social con enunciados verdaderos, racionales y lógicos, expresados en el discurso científico, que demuestra—a su criterio — su correspondencia con los hechos, sin advertir la mutilación que opera en la realidad social, al decantar su contenido ideológico.

4.3. La filosofía lingüística sostiene la capacidad del discurso científico de proporcionar enunciados verdaderos, que se corresponden con la realidad social. Si tal correspondencia no se obtiene, ello debe ser atribuido a una imperfección del lenguaje o a su defectuoso empleo, que pueden y deben ser corregidos
En realidad, se trata, más bien de una forma mítica para la organización del discurso científico. Hacer ciencia, no es preocuparse por las posibles relaciones de un lenguaje con la realidad, sino más bien, si algo quiere llamarse discurso científico en las ciencias sociales, es aquél lenguaje, que explicita los determinantes y condicionantes de los fenómenos sociales, que al investigador se presentan con los componentes ideológicos.



Revista SEQÜÊNCIA — Ano I — 1º Semestre 1980 — Pág. –89–— 90 — UFSC

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