28 de octubre de 2011

Identidad de género en la universidad


Estudiantes con nombre propio


El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba aprobó por unanimidad el reconocimiento al género “autopercibido”, más allá del que figure en el documento. La norma también abarca a los docentes y trabajadores de la institución


Las personas trans de la Universidad Nacional de Córdoba podrán ahora estudiar y dar clases con los nombres que hayan elegido para su vida. Es decir, Alejandra seguirá siendo Alejandra en la universidad; así podrá evitar el nombre de su documento de identidad, que no la representa.
Esto fue decidido por el Consejo Superior de la UNC: “Todas las dependencias académicas deberán reconocer la identidad de género adoptada y autopercibida por cualquiera de sus integrantes, aun cuando no coincida con su nombre y sexo de registro”, consigna la resolución aprobada por unanimidad esta semana. La UNC es la primera universidad del país en sancionar una norma de esta dimensión.

“Vengo esperando toda mi vida este tipo de planteos. Porque desde que nací tengo derecho a esto”, dice, en diálogo con Página/12, Alejandra Mansilla, estudiante de Trabajo Social en la UNC y militante del Movimiento Sur universitario. “Yo crecí en mi naturalidad, y no es fácil nacer y crecer en un cuerpo equivocado. Es una amplia lucha y éste es el primer paso. La sociedad te empuja a creer que sos anormal, hay muchas estigmatizaciones. Incluso una misma se termina autodiscriminando –reflexiona–. Una busca ser entendida y entender. Por ahí para algunos puede resultar un poco invasivo. No sé... yo tengo un perfil bajo –se achica Alejandra, pero vuelve a crecer–. Lo bueno es que esto abre las puertas a nuevas compañeras que están sumidas en categorizaciones. Es un paso importante para incluir a amigos y amigas trans, para que puedan creer que hay una institución que está bien. Y esperemos que se extienda, por ejemplo, al ámbito laboral. Yo no consigo trabajo por mi condición.”


En 2007, la UNC creó el Programa de Género, dependiente de la Secretaría de Extensión Universitaria. En 2008, se construyó la Dirección de Inclusión Social, dependiente de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. En febrero de este año, La Bisagra-Movimiento Universitario Independiente presentó al Consejo Superior un proyecto sobre identidad de género. En agosto hizo lo propio el Movimiento Santiago Pampillón. Aportó lo suyo, con desarrollos teóricos, el grupo de investigación Incorporaciones, de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Para trabajar los informes y ambos proyectos estudiantiles, el Consejo Superior conformó una comisión ad hoc encargada de la producción de una única propuesta institucional, la que finalmente fue aprobada el martes pasado.

“Buscamos que las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) se sientan parte de una institución respetuosa, ya que la universidad internamente las y los reconoce por el nombre que hayan optado –cuenta la directora de Inclusión Social, Eliana López–. La identidad de género tiene que estar garantizada en los fines prácticos”, agrega López, encargada de apuntalar las distintas ramas de la propuesta.

Para los ingresantes, la inscripción deberá realizarse con el nombre registrado en sus DNI. Luego podrán elevar una nota, con carácter de declaración jurada, para solicitar el reconocimiento del género y el nombre que hayan elegido. Se dictará entonces una resolución que será remitida a la unidad académica correspondiente, para que ésta solicite las modificaciones en el sistema informático. Un único trámite a partir del cual, en toda documentación referida al estudiante, como asistencia a clases, libreta, credencial universitaria, se consignará el nombre que la persona haya elegido. En tanto, los alumnos y alumnas que cursan en la actualidad carreras en la UNC, al igual que sus docentes y no docentes, podrán también elevar notas pidiendo el cambio y seguir el mismo proceso que los ingresantes. La única excepción, para todas y todos, serán las emisiones de los certificados analíticos y los títulos que, por razones ajenas a la UNC, deberán llevar los nombres que los datos públicos tienen registrados.


“La norma va más allá de lo administrativo, se extiende hacia cuestiones académicas y de salud”, explica López. Todas las áreas de salud de la UNC, incluyendo sus hospitales-escuela, deberán elaborar protocolos que permitan formas de atención respetuosas de la identidad y expresión de género de las personas. Se dispuso, además, que la Defensoría de la comunidad universitaria debe recibir las denuncias por discriminación de género que pudieran surgir dentro del ámbito universitario. Por último, la Dirección de Inclusión Social se compromete a organizar “instancias de capacitación, sensibilización y observación de la presente” ordenanza.

Mientras la universidad cordobesa avanza en políticas de este tenor, en el Congreso nacional aguardan tratamiento proyectos de diversas fuerzas políticas que impulsan el respeto a la identidad de género y el derecho a cambiar de nombre y de sexo por vías administrativas.


Informe: Agustín Saavedra.


Fuente: Diario Página 12
http://www.pagina12.com.ar/
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