25 de octubre de 2010

surrealismo & poesía




El surrealismo es una estrategia de transformación de las angustias en serenos actos emancipatorios. Para Bachelard la poesía es una metafísica instantánea. El poema debe darnos una visión del mundo y de los secretos de los deseos. En cuanto a todas las experiencias metafísicas, son preparadas por interminables prólogos, la poesía recusa preámbulos, principios, métodos, pruebas.

Lo máximo, apunta Bachelard, tiene necesidades de un preludio de silencios. Produce su instante haciendo callar los trinados del museo de las creencias del saber, aquellas ideas que dejarían en el alma del lector una continuidad de pensamiento o de murmullo.

El piensa que para constituir un instante complejo, para actuar, en este instante, numerosas simultaneidades, es que el poeta destruyó la continuidad simple del tiempo encadenado. El poeta detiene metafísicamente el tiempo en el instante poético para crear... el saber de un sueño diurno. En lo mínimo, ese sueño es la conciencia de una ambivalencia: una ambivalencia excitada, activa, mágica.

La poesía nos enseña a vivir el tiempo de la contradicción escondido en cada instante: la surrealidad tal como es propuesta por Breton. Ese es el saber que se procura en una pedagogía del imaginario, una didáctica del sueño, en los sueños del surrealismo pedagógico, una pragmática de la singularidad, una didáctica de la seducción, una enseñanza carnavalizada.



Luis Alberto Warat





Los esperamos este fin de semana en el II encuentro anual de la Casa Warat!



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