11 de septiembre de 2010

Warat dibuja algunas ideas sobre la educacion molecular



Hoy quiero hacer algunos comentarios sobre las actitues de los docentes, ya sea para proteger sus ignorancia, por elitismo o por inercia en la reproduccion de un modelo inmstitucionalizado de docente.

El docente, en su gran mayoria ejercita las distancias. El docente se encarga, dentro de sus principales actividades a la construcción de distancias entre los profesores y los alumnos. Toda aproximación tiende a ser castigada

La conexion afectiva, dice el gran preconcepto precisa ser disuelta. Como resultado el profesor enseña contenidos sin poner su cuerpo en el proceso. Esa tendencia propcura ser hoy eliminada, por lo menos es la propuesta del movimiento de arte y Derecho. La enseñanza apoyada en varias mascaras de distancia es monológica. La implicación del docente por medio de la construcción de espacios de sensibilidad es dialógico. Es la docencia que instala en las clases al club molecular.

La distancia molecular es un muro, que a fines del siglo XX comienza a presentar puntos de fisura. Trabajando los fisuras pretendemos repararlas, o intervenir sobre el muro, tendiendo a destruir el muro con martillazos de sensibilidad. Las distancias terminan por arrollar a los alumnos, negado la potencializacion de cada alumno por la efectividad. Las universidades construidas a partir de las distancias docentes son como fortalezas amurralladas que dividen su espacio entre los que saben y mantienen la distancia con los alumnos que no abren. Lo que es una absoluta ignomonia.

En este modelo nadie toma en cuenta los devenires de subjetividad de los alumnos. En las instituciones educacionales basadas en las distancias todos tienen miedo, fundamentalmente tiene miedo a la vida.


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