21 de diciembre de 2009

El alfabeto un caos que simula tener orden



A


Animal sentimental y/ o racional

Que el hombre es un animal racional es una fuerza de expresión demasiado congelada .al borde de la oquedad .Se dice muy poco con ella. Probablemente, sea todo lo contrario, y se dice mucho más de lo que se deberia decir cuando se la emplea. Exageramos tanto con ese asunto de la racionalidad del hombre, de nuestra animalidad sabia, que poco a poco, nos fuimos olvidando de que también somos animales, es decir que tenemos un cuerpo bio- deseante, y que en más oportunidades de las contabilizadas por nuestro entusiasmo racional los instintos son indicadores para nuestra libertad, quiero decir, indicadores que nos sirven para posicionarnos, que es, se presume, el sentido de la libertad ( por lo menos para Victor Frank).

¿Por que no caracterizar al hombre como un animal sentimental? Se me puede contra-argumentar diciendo que no lo caracterizaría adecuadamente, que no es una suerte de criterio necesario y suficiente, una nota sola y suficiente para determinar el sentido para la espacie de los humanos. Los animales presentas grados y formas diversas de sentimientos y afectos. Pero este argumento es, hoy en dia, un insulto a la inteligencia semiotica.

El sentimiento de los humanos se expresa en un alto grado de complejidad. Una sofisticación que termina siempre desbordándolo. El sentimiento siempre nos supera, vence las racionalizaciones,se usa de ellas como mecanismos de defensa. Barreras entre el sentimiento neurótico y el psicótico,en algunos casos, se tornan dificultosas.
Los sentimientos atacan al cuerpo, amenazan la vitalidad de nuestra animalidad, la intoxican. .Nuestras cuerpos se enferman de sentimientos. Siendo extemadamente honesto, tendria que confesar, que la razón tambien ataca el cuerpo y que la razón excedida en sus funciones es un cancer en nuestra condiciòn de cuerpo animal.

El sentimiento y la razón excedidas en sus funciones son cancerigenas. Con todo, lo que se viene descubriendo en estos primordios del siglo XXI, sin duda, es necesario aceptar que el sentimiento es un buen remedio para los intoxicaciones de la razón.
Además ,lo contrario no seria bien asi, Por que si nos detenemos un poco a pensar la técnica, veriamos sin duda que, la razón instrumental no es una buen medicina para los enfermedades del alma.  Ellas tiene más chance de curarse retrabajando los sentimientos que racionalizandolos o apostando en una razón técnica que los arranque del alma herida.


Llevamos siglos aprendiendo a lidar con las razones, los argumentos, los contraargumentos, yo te gané en lo que opino. Venci tus argumentos. Pero como animales sensitivos somos muy torpes, (esa pueda ser una de los motivos intuitivos que nos hacen refugiarnos en las razones que son mas faciles de instrumentalizar tecnicamente).
Cuanta dificultad para sentir, para expresar los sentimientos, para administrarlos. Terminamos envolviéndolos en un exceso de palabras en una cubertura que termina funcionando como blindaje. No voy a negar que los sentimientos vienen siempre mezclado con palabras. Inclusive el inconciente se vale de alguna de ellas para dar pistas comunicativas de lo recalcado.
Pistas muy tenues ,ya que el sentimiento no es representativo. En relación a cualquier sentimiento, la representacion es.no tengo, en el momento, ninguna duda al respecto un desvío de sentido.



El sentido sentimental es un terreno nada explorado por la semiótica desde sus origenes vieneses al dia de la fecha, en nuestros contextos existenciales y de vida posfreudianos.
Linguisticamente hablando el sentimiento es para la especie de los humanos un laberinto indescifrable. Lo que no les ocurre a las otras, a cualquier otra especie animal, ellas nunca hacen de sus sentimientos y emociones un laberinto y menos un laberinto auto-destructor de su propia animalidad.
Solo el hombre, en su animalidad tan peculiar, pasa a preocuparse por el sentido del sentimiento, por el sentido sentimental. Las respuestas que encontramos hasta ahora son todas muy imprecisas, cargadas de apelaciones miticas e invocaciones que no nos dejan casi nada satisfechos.
LLamamos al sentido del sentimiento amor. Pero el amor visto en esos términos , no es ni respuesta ni sentido. Es solo un objeto virtual a espera de una teorización. El primer paso lo dio Freud. Nunca mas nadie se atrevió a dar un segundo paso sin tropezar y caer


¿Sera que el amor es nuestro gran desafio de sentido y marca diferenciadora de la especie? .Somos unos animales rarisimos, que nos esforzamos en diferenciarnos del resto por el amor, aunque sin saber a ciencia cierta de que se trate.

Vivimos, dice Frank oscilando desde la necesidad al aburrimiento.enfrentados con la fantasmagoria del vacio existencial. El horror a ese vacio. Hasta hoy la terapia no me ayudo a enfrentar ese horror. Es mi gran enfermedad del alma y parece que no tiene cura, aunque ningun terapeuta se anima a confesármelo.
Los medicos del alma viven por lo general petrificados en la rutina y en la burocracia de sus ideas funcionando Y nosotros los pacientes despersonalizados, cosificados Infectados de la propia terapia hiper tecnificada



Claro que saliendo del consultorio miro a los costados para el frente y me doy tambien media vuelta. Descubro que todo colabora para rificarme y manipularme.Todos quieren hacer del otro una verdad. Unos para tener exito, otros para ganar dinero, otros para multiplicar su poder politico o cientifico.
Por eso traslade mis preocupaciones para la desmistificación de los saberes. Principalmente, por la desmistificacion de la existencia de saberes verdaderos, que no son miticos. En el fondo mi apuesta por la rehumanizacion o la humanizacion de espacios que nunca salieron de la barbarie. Todo comenzó cuando me di cuenta que no es la tecnica que deshumaniza, sino el espiritu con que se la maneja, tratando de reificar al otro Hacer de la alteridad algo cosificado.


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