1 de junio de 2009

Reflexiones al retornar de el encuentro de Aguatinga

Lo que todo encuentro debe hoy tener en cuenta

Lo que me gustó del encuentro de los magistrados de trabajo de Paraná es que privilegiaron la convivencia entre los miembros de la magistratura entre sí, dejando la parte de conferencias y comunicaciones de tenor académico reducidas a un espacio de tiempo bastante corto. Tal es así que podría decir que la única conferencia del evento fue la mía. Existió otro momento académico pero fue más informativo que filosófico sobre el modo en que van a funcionar las juzgados virtuales de la justicia del trabajo en Paraná (en Septiembre se inauguran los tres primeros juzgados virtuales). El resto del tiempo fue confraternización, descubrimientos mutuos, intercambio de experiencias, mini cafés filosóficos informales nacidos del encuentro casual entre las personas. Un encuentro bastante suelto. Era como si los organizadores hubieran dicho: "el espacio es este, hagan de él lo que ustedes quieran..." y el resultado fue muy bueno. Todo el mundo retornó satisfecho, recargado afectivamente, reencontrando o conociendo personas, aprendiendo de la convivencia y no de los sermones académicos. Se respetó la razón sensible, que terminó sustituyendo a las palabras pomposas de oradores que confunden la academia con el pulpito. Se quebró con las posibilidades de conferencistas esquizofrenizados a los que solo se les permite hablar quince minutos porque es preciso cambiar de tema.

En este encuentro se colocaron dos cuestiones:
a) Las posibilidades del juez del trabajo como mediador: de ahí derivamos a una crítica a las formas en que se viene desarrollando la mediación judicial y la pésima original. Las conversaciones y diálogos apuntaron a resaltar la importancia de formación de los mediadores. El tema se desvió para el amor, la convivencia y la desmistificación de la idea de justicia desprendida de las creencias del Estado de Derecho (en su versión, la sensibilidad en las prácticas de la magistratura). Como consecuencia de todos esos diálogos desprendidos informalmente del puntapié inicial que representó mi charla, la escuela de la Magistratura del Trabajo ya decidió implementar un laboratorio de danza para los jueces, otro de teatro, música, otras actividades desprendidas de los presupuestos de la gimnasia emocional.

b) El informe sobre la justicia digital no provocó debates inmediatos, es decir, a continuación de la palabra de los dos expositores. La cuestión explotó como una bomba en los diálogos informales, en las sobremesas, en las ruedas de samba.

Fue uno de los encuentros en que yo asistí donde más se aprendió, donde yo más aprendí. Creo que el camino debe ser ese.

Posibles aplicaciones de la experiencia de Aguatinga para la Gran Semana de los Cafés Filosóficos brasileros en Buenos Aires
Creo que esa experiencia de Aguatinga debe ser tomada en cuenta para las jornadas y congresos que organicemos en la Casa Warat.


Tienen que ser espacios de sensibilidad convivencial, de ejercicio de las posibilidades de la convivencia sensible. Es decir, la razón sensible puesta en acto de convivencia, realizando la razón sensible en proceso de convivencia.


Con esto que quiero decir?

que tengo la sensación de que existen demasiados cafés programados, que deberíamos reducir el número de cafés programados y dejar más espacios para una nueva modalidad que propongo que experimentemos, que sería la de los cafés espontáneos, surgidos en el momento, durante esta semana de convivencia. Es decir, pensar las semanas de cafés filosóficos como semanas de convivencia sensibles, que introduzcamos otra modalidad de diálogo, que serían los cafés de convivencia sensible.

Me gustaría, nos gustaría, a los organizadores, saber la opinión de los otros amigos que nos privilegiarán con su participación.

De cualquier manera lo que se estaba recomendando es la participación en no más de cuatro cafés formales y el resto convivencia sensible. Siendo así, lo que proponemos como alteración es darle un nombre y oficializar una modalidad de cafés filosóficos radicalmente informales y sensibles.


Como se debe educar a partir de la segunda década del siglo XXI

Volviendo ayer en el avión para Buenos Aires, y gracias a la neblina del aeropuerto de Curitiba, se me ocurrió que la educación del futuro debería estar pautada en los siguientes movimientos, pasos o momentos (el nombre es lo de menos):
Primero la persona tienen que aprender a ser. En segundo momento tiene que aprender a sentir. En tercer momento tiene que aprender a convivir y por último tiene que aprender a conocer. En un cuarto momento tiene que aprender a hacer en alteridad (que es un hacer transformador). Creo que la UNESCO está pensando en esa dirección, o que ella propuso un grupo de educadores que llegaron a conclusiones próximas a las que yo pensé en el avión.Edgar Morin habla de una cabeza bien hecha; yo estoy empezando a hablar de un cuerpo recargado de sensibilidad y amor.

El profesor Luiz Fernado Coehlo, provocado por mi charla, escribió un texto para la revista de la AMATRA que en los próximos dias postearé en el blog.

Quiero cerrar esta entrega como terminé mi charla en el encuentro de magistrado:

Tener esperanza, en el siglo XXI, es para todos un Deber Ético.

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