17 de noviembre de 2008

Viejas y nuevas identidades entre surrealismo y anarquismo


Desde los siempre atrapantes encantos de Paraíba quiero tomar alguna notas. Entre ondas y caipiroscas de caja, sobre el surrealismo y el anarquismo (en dos días daré una conferencia en Facultad de Derecho da Federal titulada "Juguemos en el bosque en cuanto el normativismo no viene".

Existen, históricamente, reconocidas por ambos grupos, identidades entre el anarquismo y el surrealismo. Una identidad tardíamente reconocida, pero reconocida al fin. Que e o que interesa a los actuales neosurrealistas, que no les tiemble el pulso para reconocerse también como anarcoedonistas.

Una calle que cada día grita con más fuerza a Dionisios para afirmar sus principios libertarios. No se trata de una identidad forzada. Desde ambos lados escribieron textos importantes marcando la identidad. La mídia, aliada con la universidad y con la ora institución que siempre critico, se encargaron de construir una identidad burlesca, descalificatoria. Uns locos lindos, excesivamente utópicos que en ocasiones se excedían en sus actos. La cultura una vez más se quedo sin entender nada y se conformo en registrar la visión estereotipada. En octubre del 51 los anarquistas publicaron un manifiesto titulado anarquismo surrealismo, que causo estupor en sus filas.

Era una época donde los anarquistas todavía tenían militantes, una suerte de operadores irracionales que los movimientos, cualquiera de ellos impone. Hoy el lado de los surrealista y de los anarquistas, después Cortazar, descubrieron que el surrealismo y el anarquismo son extremos radicales que no les permite ser a ninguno de ellos no siquiera militantes de sui propia locura. Son cronopios hedonistas que ni siquiera se permiten militancias hedonistas. Los militantes anarquistas comenzaron siendo rígidos, creían en la necesidad de un are realista, concreto, popular e populista.La de los comienzos fue una identidad dura, muchas veces resistida.

En ninguna de las dos orillas del cepticismo hedonista se habían dado cuenta que ellos más que derrubar lo que los oprimía, cuestionar la gramática de las boludeses con las que se organizan las ilusiones dominantes, querían salir a conquistar territorios desconocidos, que eran conquistadores o descubridores de lo nuevo. Alunos querian conquistar la ciudad dorada, otros querían la luna como cliula. La tierras ya conquistadas se tornaban para ellos arenas movedizas, que rapidamente los devoraban.

La marcha conjunta, rizomática entre ambos grupos se torno mucho menos convulsionada después de mayo del 68. Sin embargo, diría que se está construyendo una identidad silente entre ambas ondas expansivas de cronopios. Nadie quiera hablar mucho de las identidades con el otro lado. Se identifican pero nadie trata de teorizar o de reflexionar esos pasos de identificación. Se identifican pero no quieren pensar en ello. Seguimos en otro momento, de repente desde otras playas.


LAW

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