20 de agosto de 2009

El signo de los peces

Es consabido: los peces nadan al revés, pero unidos por el cinturón de Orión, su bisagra de escamas que el agua dibuja. Nadan en la lluvia de tu pleura, uno al sur otro al norte, uno arriba otro abajo, uno hacia las nubes otro hacia la bruma, izquierda derecha. Corres para reconciliarlos, hacer el elogio de la unisonancia, decir “mira el punto medio, el rumbo, el ojo focal”.

Respiras con ese sonido de mar. Oyes un tintinear de copas. En cada ojo te florece un ciclamen. Les encuentras a los peces un parecido con los pájaros (en las dorsales, en su abrigo de mercurio cuando nadan alto entre los cumulonimbus). El retorcerse grácil de la luz es una mimetización que adquieren en sus respectivos elementos.

Ah, las lágrimas son pequeñas flores del gran mar.

Françoise Roy

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