13 de julio de 2009

El lobo estepario es el hombre

Herman Hesse añade una advertencia en el tìtulo..."sòlo para locos"...y nosotros diriamos: bien cuerdos. El lobo estepario no es uno...lobos esteparios somos los seres humanos.

Todos igual de ariscos, agresivos, depredadores. El lobo estepario es el hombre de hoy, el de la ingenierìa genètica...el de los vuelos espaciales....el del universo de las computadoras y la teorìa de la relatividad. El lobo estepario es la locura y el trasiego del hombre de ahora. El lobo estepario no quiere la soledad, tampoco la compañìa. No se embriaga, ni es abstemio. No es sincero ni mendaz. No es lujurioso ni casto. No es violento ni apacible, ni las tinieblas ni la luz.
El autor, tal dijimos al comenzar, se la dedica los locos. A los locos existenciales, a los locos cuerdìsimos que llenan con sus ahogados lamentos este mundo de estepas lleno de lobos, de locos, y de cuerdos.
El lobo estepario es la antinomìa viviente. La contradicciòn encarnada...el absurdo por antonomasìa. Hermann Hesse, autor de Damian y Siddartha, de poemas enmarañados fue un hombre de una vida esteparia...suizo-aleman, alcanzò a vivir sobre los ochenta años, fue premio Nòbel en el 1946. Procedìa de una familia protestante de observaciòn estrictìsima lo que habrìa de influir, como es natural, poderosamente en su personalidad.
Muy espiritual, muy centrado en sì mismo. Su amor por la mùsica le sirve para purificar su sentido estètico. Su esposa enloquece, ve mermado su patrimonio, su propia neurosis le produce hondos y constantes sufrimiento, y todo como pròlogo vital a este lobo estepario, su obra màs profunda, màs humana, mas angustiante. Hesse parte de una realidad, objetiva y subjetiva a la vez, que aprendiò sobretodo en Nietzsche, pero tambièn en Goethe, Sartre, Lesing, Jacobi, Novalia, Dostoiewski....y la fe que de pequeño le inculcaron sus padres.
Sòlo un proceso interior conflictivo y persistente lo induce a escribir este lobo estepario, que es èl, que es toda la humanidad. No hay alternativa, somo dos en uno...."Dos almas viven en mi pecho exclama Hesse. La humana y la lobuna. De la primera emana la luz de la segunda las tinieblas mas cerradas. Doble moral, hipocresìa, falsedad....¡no! Es que asì somos, es que asì vamos por el mundo en permanente maridaje el odio y el amor, la sinceridad y la mentira. Pero hay conflicto.
Terribles conflictos interiores porque de los dos que viven en mì, el hombre y el lobo, o sòlo el hombre le està permitido socialmente manifestarse a travès de lo que los psicòlogos llaman personalidad, que incluye el caràcter y el temperamento. Nuestro otro yo...lobuno, tiene que permanecer enjaulado...bueno aparentemente enjaulado porque èl se las ingenia para dar dentelladas y zarpazos, a "escondidas" y dolor moral del yo humano que forzosamente tiene que ser vehiculo de tales actos reñidos con sus principios.
En el psicoanàlis Sigmund Freud plantea esta dualidad con diferentes nombre, a lo humano que hay en mi llama YO, al lobo llama ELLO. Pero a comienzo de la era cristiana, y para que se vea que el tema ha sido motivo de cavilaciones en todos los pensadores, San Pablo en la carta que escribe a los Romanos, escribe..."porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago./ Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena./ De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado (el lobo) que mora en mì. Y yo se que en mi, esto es, en mi carne (lobo) no mora el bien; porque el querer el bien està en mì, pero no el hacerlo/porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago./ Y si hago lo que no quiero ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi, (el lobo).... El lobo vive...vive y se mueve en nuestro ser dejàndose sentir a cada paso. Esas pequeñas alegrìas que nos dan del mal ajeno y avengonzados las reprimimos...

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