10 de junio de 2009

Manifiesto del surrealismo jurídico: tercera entrega

El sueño poético hace del sentimiento una revolución y de esa forma subvierte a imbecilidad-vital, esa evasión de la vida que el arte debe expurgar.
La mayor revolución es la de recuperar la vida del deseo, sintiendo el mundo en nosotros y en los otros. Con tanta frecuencia, la vida pasa, para los hombres, en blancas nubes, teniendo por único incómodo de su existencia una debilitante nostalgia.
El asedio de las sombras tiende a aumentar la cuna de las pos-modernidades, que es la mirada nostálgica del hombre, una civilización donde la singularidad de los deseos se convierte en un bien de lujo. Se está comenzando a producir el “hombre de Chernobyl”, para que en la vida cotidiana pasa a ser un ejercicio de supervivencia. Ella divaga con promiscuas, vive un día de cada vez, preparado para lo peor, por haber perdido toda confianza en su futuro. Su lugar de visibilidad es el espanto apocalíptico. Está en lugar de un observador en régimen de prisión perpetua. Mientras volvemos al surrealismo, no como una moda saudosita que fuerza a perder la memoria histórica, mas con la recuperación psicoanalítica del instante donde la imaginación del mundo brillante de juventud. Es hacer fuego y juego, como las cosas, los deseos y la eternidad. Un bello instante de la cultura donde el sueño va andante y la acción es su esfera: lo solar de lo nocturno, el sueño que impide adherirse incondicionalmente las ficciones de los saberes hechos. Lo que más me atrae del surrealismo es su propuesta carnavalizada de fundir, en la poesía, los sueños con la vida. Con el quiero regir los tiempos del racionalismo apocalíptico, repensarlo como surrealismo tardío, como el pos-surrealismo, que resiste en el interior de la cultura de la pos-historia. No quiero dramatizar la mentalidad situada, quiero transformarla, emancipándome de ella. Tenemos que hacer con el surrealismo tardío un lugar de superación y rebeldía contra los sofocos de las culturas opulentas. Tenemos que aprender a modular nuestras vidas como una obra de arte. Es subversiva la introducción del arte en la vida. Es reservar la genialidad para vivir como decía Oscar Wilde. Cuando el surrealismo establece las identidades entre la poesía (los sueños) es la vida, está invitando a cultivar el encajamiento mágico como el mundo. Es la creencia de un poder mágico de la palabra como reveladora y criadora de mundos y realidades: “El hombre es la luz de su destino”.

1 comentarios:

glória dijo...

Warat, não nos conhecemos. De outro modo, fios de matizes e texturas diversas nos enredam. Temos em comum uma fome antropófágica, uma vontade de mestiçagem, de dizer não aos saberes pretensamente puros e blindados. Somos porosos, e como diz o "maldito" Juliano Pessanha, estamos abertos à visitação dos afetos.Quando falo do que aprendi, do que faço prefiro usar uma terminologia do interior do Nordeste do Brasil que diz assim - eu mexo com antropologia, arte, filosogia, algo de psicanálise, alegria. Pode parecer deslocada a alegria, talvez seja fermento, unguento sei lá, mas se existe algo que chamam verdade é essa: me habita uma razão/desrazão de viver em alegria. Longe, muito longe de piequices. Eu falo de uma alegria feito cabra pulando cerca e invadindo propriedades alheias. Alegria eros, que sacode a acorda o corpo e abraça a dor. Pois Warat, estou agora, na condição de Secretaria de Direitos Humanos da Prefeitura de Fortaleza, uma visão instituinte para tentar lançar alguns fluidos, alguma ambiência de direitos humanos a partir do lugar do governo. Por isso, desde que aceitei esse convite voltei a ler teus textos e a dialogor em silêncio com você. Até esse momento em que atravesso essa parede e lanço palvras em tua direção. Meu email é: gloriadiogenes@gmail.com.

bjs

Gostei da terceira entrega