15 de abril de 2013

Escuelas de convivencia



Cabaret Macunaíma Buenos Aires 2009


Un aporte para el movimiento Casa Warat



Escuelas de Convivencia
 

Por Luis Alberto Warat

1era parte


 
La potencia social renace, caótica, fragmentada, pocas veces bien encausada, expresándose con excesos, la calle precisa aprender a convivir. Creo que en ese aprendizaje radica una respuesta importante a la violencia. Las palabras, las enseñanzas, las consignas de orden que racionalizaron y legitimaron la sociedad moderna ya no sirven para ello, sospecho que ahora, desgastadas, sirven para realimentar la violencia. El viejo estemos juntos en democracia, amparados por el Estado de derecho perdió completamente su valor, su belleza como ideal es de otra época, de por lo menos dos siglos ya pasados    

Precisamos, desde lo popular y callejero potenciar los contornos de un nuevo estar-juntos, donde el responder por, o en lugar de, adquiera sus debidas proporciones políticas, jurídicas e sociales ( no se trata de suprimir la tecno-estructura) sino encontrar una armonía que impida que se exceda en sus funciones, impedir su metástasis (expansión en toda la sociedad) conseguir que, todos podamos ser señores de nuestra propia vida y no naufragios a la deriva en nuestra propia existencia (ese por ejemplo es el principio que da origen a la mediación).

Violencias totalitarias visiblemente despiadadas o suaves precisan de una resistencia que se nutra de nuevas formas de solidariedad e de colectivización de lo popular e callejero, que retornen renovando lo tribal y primitivo que todo lo popular y callejero precisa como centro de gravedad.(lo que Mafessoli llama solidariedades múltiples).

Aprender a disfrutar y gozar lo mejor posible el mundo que se tiene para ver y vivir en un entre nos solidario participativo, Un aferrarse con fuerza a la magia al sentido de lo festivo que constituye la magma de significaciones (caribeñas o bahianas por ejemplo), que el mundo precisa aprender a succionar; una  proyección de futuro relativizada por un aquí y ahora que encierra una carga de vitalidad, de sensualidad, de fuerza que la sociedad no puede perder como nutriente.
Una observación de los objetos y la vida cotidiana con ojos maravillados que contemplan el mundo como si acabara de resurgir de la nada. Lo preternatural de la existencia como una forma de hacer de la vida una obra de arte. Ayudar a las personas marcadas negativamente por las formas violentas de la vida a mirarse, no obstante el horror, con ojos maravillados y hacer que los otros también nos vean así, que nos miren con amor. De eso se trata el realismo mágico Ese algo de magia plena que los dogmas del individualismo nunca podrán comprender. (…) El realismo mágico, lo entiendo como la audacia de `pensar, sentir y hacer en contramano del moralismo y del abstraccionista epistémico, sintetizando un surrealismo tribal como clave.

Como ustedes están observando no estoy proponiendo ninguna teoría epistematicamente controlable, estoy tratando de construir pistas para pensar y proponer temas abiertos y prospectivos para un saber popular y callejero que asienta sus raíces en la vida cotidiana popular para encontrar en ella la única fuerza de expresión valida para ese algo que nos empeñamos en llamar verdad.
Participar en la instalación de un pensamiento y un hacer que no quede alienado al sabor de la critica, eso que encanta a los intelectuales que nunca se sentaron a beber y compartir una comida con el pueblo, en la calle En vez de buscar inútiles respuestas, encontrar el como estar mejor en el mundo y con el otro, aprender a como convivir y resistir al poder que pretende imponer suaves o no tanto violencias totalitarias, así como resistir al otro, que debilitado, sin saber como resistir se entrega a formas defensivas de la misma violencia y se pierde en pulsiones destructivas como único refugio. La única forma de poner los limites adecuados al poder del Estado es creando paralelamente, en lo popular y callejero un orden sin Estado, un sitio sin Estado, un estado surrealista de vida juntos.

La multidiversidad comprensiva de los saberes populares y callejeros no puede tener como mira la producción de nuevos objetos teóricos, ni la de integrar la calle a la cientificidad dominante, su intención esta dirigida a la participación del lento trazado existencial que los distintos fragmentos sociales modelan permanentemente, una participación principalmente destinada a integrar a ese trazado a todos aquellos que siempre fueron negados como voz participativa del todo social. Una multiversidad fundada en el reconocimiento de los discursos múltiples de la época, una renuncia a los pensamientos muertos o esteriotipados y un descubrimiento permanente de las brechas (o elementos de resistencia) que permitan huir de la dominación generalizada da existencia social, del miedo,  de la resignación a estar mal y de lo que, un sin numero de indicios denuncian como obsoleto.

Piezas de un rompecabezas enigmático que es preciso armar para poder superar las mil y una cabezas de la violencia totalitaria, vencer al monstruo. Pero algunas piezas faltan y son difíciles de encontrar, o mejor dicho faltan porque precisan ser creadas por todos  y aceptadas por el rompecabezas enigmático. Esas piezas nunca podrán ser construidas en la universidad, requieren espacios de multidiversidad y no de interdisciplinariedad (aquí falta la magia). Requieren pensar al margen de los conceptos y las teorías (que es un modo que encontró el totalitarismo para afirmarse, dice Mafessoli). Una apuesta en el pensamiento por cartografías

Por mi parte, no traigo ninguna pieza para probar si encaja en el rompecabezas, mi intención es la de participar en el todo del movimiento popular, aportando lo mío para la otredad como totalidad (el todo de la otredad). Quiero colocarme en el lugar de los facilitadores, como uno más  que ayuda cuestionar las grandes formas, los grandes esquemas, los grandes relatos que presidieron el apogeo de la burguesía y de su contracara revolucionaria, generando esquemas de racionalización que sirvieron para acrecentar la dominación generalizada de la existencia social y la exploración indiscriminada e irresponsable de la naturaleza desde las tecno estructuras de la sociedad direccional.

Ese e el primer paso para impulsar la persistencia social para resistir a todo esto, el primer paso para implementar lo que llamaría espacios de resiliencia colectiva, como complemento de las formas ya instaladas en psicopedagogía de la resiliencia individual. La resiliencia colectiva, como complemento de las formas individuales de aprender a resistir se realizarían, por intermedio de las Escuelas de Convivencia (EC), lugares para aprender a gozar de la libertad y salir de este estado de emergencia social generalizado en que estamos viviendo.


Continuará...

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