18 de febrero de 2013

Los juristas - Luis A. Warat


La huida hacia otros territorios

 


Los juristas tienen que huir de sus poderes de domesticación, desterritorializarse en busca de otros territorios, huir de la reflexión juridica para aceptar el derecho como indeterminación de una mirada fijada en nuevas posibilidades de existencia, de subjetivación (sin simular la huida en un uso alternativo de las leyes).

Los juristas tienen que huir de sus formas reflexivas, escapar hacia el psicoanálisis y la filosofía política, para aceptar la creatividad, lo nuevo y lo indecible en su filosofia. Una creatividad que les permitirá estar más próximos de los movimientos reales de la sociedad y menos vulnerables a las propuestas capitalistas de negociación de las condiciones de exitencia. Los juristas tienen que huir para lo indecible. Los juristas tienen que salir huyendo de sus verdades de hierro, escapar buscando sus “reservas salvajes".



Por tradición, el Derecho no pasa de una forma de negociación de la segregación. La negociación, como bien indica Deleuze, no es más que una forma de ocultar ciertas cuestiones, de bloquear los movimientos de los inconformados.

Y para huir de esto, los juristas precisan ariesgar en la creatividad, haciendo una filosofía de nuevos estilos de pensamiento juridico. Apostar en lo indecible. Tartamudear, diria Deleuze, en la lengua armoniosa del Derecho, para trabajar sus imposibilidades, sus totalizaciones banalizadoras, sus semióticas inmovilizadoras, sus transparencias invisibilizadoras. Inclusive crear el Derecho como imposibilidad (como plano de inconciente) como situación-límite, para liberar, a partir de esa constitución, vectores de nuevas posibilidades de existencia. Presumo que delante de la imposibilidad (en el límite que ella marca) se puede hacer el movimiento del Derecho, creando planos de inconciente, que lo vinculen con lo indecible y lo ayuden a ser la otra en la producción de la subjetividad dislocada.


Luis Alberto Warat

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