17 de mayo de 2012

Malestares ecológicos y ecología política I






Los malestares ecológicos del alma



Prof. Dr. Luis Alberto Warat







(*) Publicada en Revista Sequencia Número 32, UFSC Brasil, páginas 15 a 23


1era. PARTE


La experiencia cotidiana parece demostrar una reducción espectacular de la vida interior. Vivimos (voy a acompañar el pensamiento de Julia Kristeva) en el fracaso histérico de la vida psíquica, desestructurados por una pobreza del alma que pide, a las diversas modalidades de la fe adictiva, una prótesis para una subjetividad amputada. Cuerpos que actúan buscando, como el protagonista de Living Las Vegas, emborracharse hasta la muerte con las nuevas formas de alienación. Aceptar la autodestrucción (hasta la muerte) como una forma simulada de satisfacción, un modo de alucinar una satisfacción que está siendo, en la realidad negada.


Arrebato alucinatorio: no existe fronteras entre el placer y la realidad, entre lo verdadero y lo falso. El espectáculo es una vida de ensueño y todos la queremos. Estamos anegados por las imágenes que nos transportan y nos sustituyen.


Ahogados nuestros estados anímicos en el flujo de los medios de comunicación, antes de que se lleguen a formular en palabras. Imágenes que tienen el poder extraordinario de capturar las angustias y deseos, de cargarse con su intensidad y de suspender su sentido. Situaciones que bloquean, que inhiben, que provocan nuevos malestares psíquicos, que tienen como denominador común: una dificultad enorme para representar. Una carencia de la representación psíquica que puede llegar a dificultar la vida sensorial, sexual, intelectual y el propio funcionamiento biológico.


Estos nuevos malestares, que agravan los vínculos familiares y sociales; que también agravan las dificultades infantiles, pueden ser vistos como los trastornos ecológicos de la condición trasmoderna. Las enfermedades ecológicas del alma, que cierran los caminos de la autonomía. Malestares ecológicos del alma, que precisan apelar al psicoanálisis como instrumento de realización de la ecología política, entendida como devenir de las autonomías. La ecología política como vínculo transferencial, vivo y complejo, que trata de buscar los caminos de la autonomía ayudando al otro del vínculo, para que se reencuentre con su reserva salvaje (con todo lo que no sabe de sí mismo). Un psicoanálisis que pueda escuchar a cada uno en su singularidad.


Al considerar que más allá de los malestares clásicos, las nuevas enfermedades ecológicas son incapacidades de representación psíquica que llegan a destruir el espacio psíquico, nos situamos en el centro mismo del proyecto de ecología política, que en su primer movimiento nos exige luchar para la recuperación de nuestra capacidad de representación, siguiendo por la búsqueda de un crecimiento emocional que facilite la paulatina disminución de nuestra globalizada capacidad auto-destructiva. La ecología del deseo como primer movimiento de la ecología política.


Pienso que si no se ataca la generalizada inmadurez del deseo no es posible provocar ninguna transformación en las condiciones auto- destructivas de la existencia.


Los movimientos ecológicos muestran en su historia dos vacíos que limitaron su desarrollo pleno: no tomaron en cuenta la dimensión psicoanalítica de la crisis ecológica; ni se percataron (en una gran número de casos) de su naturaleza política.


Para Francisco Garrido “La prohibición de pensar y actuar políticamente (es decir, de pensar y actuar global y radicalmente); es la prohibición secreta que el sistema ha lanzado contra el movimiento ecologista y alternativo. Alejándolo de la política se le mantiene en una especie de privacidad tecnocrática y/o fundamentalista, que resulta muy funcional al mantenimiento del sistema dominante. Rebelarse contra esta prohibición es hoy la tarea central. Tenemos entonces una ecología política que tendría, como primera ocupación, que mostrar la naturaleza política de la ecología, es decir, su propia condición de existencia.


Algo semejante se podría decir de la ecología del deseo, que también tendría, como primera tarea, que mostrar la naturaleza emocional y deseante de la crisis ecológica; mostrar la fuerza psicoanalítica de una eventual salida de los reinantes malestares ecológicos. Una salida que tiene que ser simultáneamente política y psicoanalítica, (algo que también tiene que ser inicialmente esclarecido). La dimensión política del crecimiento emocional como objetivo forzoso de la ecología política.


Para Guattari el deseo, ecosóficamente hablando, tiene que ver con todas las formas de la voluntad de vivir, de la voluntad de crear, de la voluntad de amar, de la voluntad de inventar una otra sociedad, otra percepción del mundo, otros sistemas de valores. Un deseo disponible para servir en la construcción de la realidad sin necesidad de ser vivido en la clandestinidad de un clima de culpabilidad. Sería el deseo como elemento propulsor de la realización de una nueva visión de mundo.


El deseo ecológicamente abordado, funciona como un operador de simultáneo de de intensidades y sentidos. De suerte tal que en su funcionamiento el deseo podría convertirse en una verdadera fabricación incansable del mundo. O sea lo contrario de un caos (que es para Guattari el modo en que encaran el deseo la psicología y la moral dominante).


Guattari tiene parte de razón: no es el deseo en sus movimientos lo que caotiza una existencia, por el contrario el caos deviene de la imposibilidad del deseo para establecer sus conexiones: el hecho de no poderse dejar afectar por las intensidades que se están viviendo, a partir de esa predisposición buscar sentidos que las efectuasen de un modo cada vez más vibrátil. El boicot del deseo que se experimenta siempre como una pérdida del sentido.

Así, la ecología política es sobre todos las cosas una ecología del deseo. Concepciones más o menos pacíficas trabajadas por los psicoanalístas de oficio duro.


Es un deseo que se encuentra en la producción de la realidad, siendo fundamentalmente esa producción: el deseo como una manera de inventar el mundo o de reinventarlo revolucionando las estructuras establecidas.



Continuará...

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