8 de noviembre de 2010

Algo sobre Carlos





Carlos Regazzoni



Nació en Comodoro Rivadavia, en la provincia Chubut, el 1 de diciembre de 1943.
Durante largo tiempo y alejado de relatos esperables, se dedicó a la actividad comercial, en la que intentó aplicar su creatividad sus más diversas formas.
Finalmente, y pisando sus cuarenta años, decidió darle vía libre a su vocación de artista plástico dándole a su vida un vuelco rotundo. Sin dudas, su pasión por el arte continuó gestándose en forma subterránea, durante sus jóvenes años de formación académica en la Escuela Superior de Bellas Artes Manuel Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires.
Tras esta decisión, Carlos se transformó en un hombre que, no sólo dedica su vida al arte, que sino vive en él.

El Artista vive en su propio Atelier -el más grande de Sudamérica-, montado entre vagones de ferrocarril en la zona de Retiro: un sitio despojado de lo que no sirve, en el que cualquier elemento -en apariencia inerte- se convierte en materia prima fértil para el acontecimiento artístico.En su Atelier, entre pinturas, esculturas, y ensambles, el Artista comenzó a darle vida a su obra, y con el tiempo llegó instalarse como un referente internacional indiscutido. Con piezas inigualables, supo conmover a los coleccionistas más exigentes, como Otero-Monsegur, Fortabat, Cambiasso, y Contí; y allí mismo fue visitado por Antonio Banderas, Melany Griffin, y grandes personalidades del mundo de los negocios, ávidos de conocer personalmente su emblemático taller.
Consagrado como uno de los artistas contemporáneos más vanguardistas, su obra fue declarada de interés cultural tanto a nivel nacional como en el exterior en reiteradas ocasiones. En Argentina, actualmente cuenta con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación, la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y la Presidencia de la Nación.

Asimismo, la genialidad del Artista despertó gran admiración en Europa, especialmente en Francia, donde vive la mitad del año en su imponente castillo barroco -devenido en Atelier- en Fontaine Française. Obtuvo gran apoyo por parte del gobierno francés, quien subvencionó muchas de sus obras por considerarlas únicas. En el viejo continente, también fue agasajado con especiales honores: fue el único artista invitado a exponer en la Rue de Champs Eliseé -por el centenario del aeroclub francés- tres aviones de tamaño natural; un film de su obra fue premiado en la bienal de Vahándome; y entre otras distinciones, ganó el Festival de Pintura en Cagnes-sur-Mer en Mónaco.

Tanto en Argentina como en Francia, su obra cuenta con más de tres mil esculturas -entre ellas dos monumentales dinosaurios instalados en la Patagonia-, más de cuatro mil enormes acrílicos e innumerables pinturas y dibujos en las que retrató paisajes, personas y animales con sensibilidad conmovedora. Sus obras también fueron adquiridas por personalidades mundiales -como Madonna y Charles Degané- y halagadas por los críticos más destacados del mundo, con Pierre Restan encabezando la lista.Hoy, con casi 30 años de trayectoria, el Artista demostró que el mundo no es tan grande como parece y que, su potencial, no sabe de límites. "El arte es como dormir la siesta en el cuartito del fondo de tu casa, y que en el patio caiga un rayo", define el Artista parafraseando a otro genio, Julio Cortazar

BODEGÓN EL GATO VIEJO

El Gato Viejo es un espacio pensado para personas que disfrutan experimentar ambientes distintos. Con estructura de Atelier y espíritu de Bodegón, el lugar abrió sus puertas y desde entonces, el Artista recibe abiertamente a quienes gusten ser invitados, cocinando personalmente para ellos.Con ciclos de música en vivo y repleto de estímulos visuales

El Gato Viejo envuelve sensorialmente a quien participa del espacio, haciéndolo parte viva del lugar. La propuesta es sumarse y, sin más, compartir y celebrar el arte.




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