18 de agosto de 2009

Amplio suceso tuvieron las palestras del Prof. Warat en ESMESC


Las conferencias del Profesor Luis Alberto Warat en ESMESC, del jueves 7 y el lunes 10, tuvieron amplio suceso.
La primera fue destinada a los profesores de la escuela y la segunda intervención fue el aula magistral con el cual se dió comienzo al semestre de la escuela.
Realmente quedé encantando con el resultado de esos dos encuentros, que me vuelven a confirmar la emergencia de una Magistratura con un mayor nivel de sensibilidad que empieza a comprender que las fantasías que sustentaban el perfil de los jueces hace 40 años atrás ya no existen más. Hoy, tanto en el Brasil como en la Argentina, tenemos otro modelo de Magistratura. Los mitos del juez neutro, de la justicia ciega como la mejor justicia posible, han caído. No están más formando parte del imaginario de la Magistratura. Hoy, se apuesta en las condiciones de posibilidad de una Justicia sensible y en la medida de lo posible, sostenida por una ética hedonista.
Tal es así que tuve oportunidad de desmitificar una fuerza de expresión mía que molestaba mucho a los jueces y a los profesores de las Universidades españolas hace 20 años atrás. En aquélla época yo decía que las mujeres de los camaristas eran la principal fuente del Derecho. Despertaba corrientes de indignación, pero el problema era que la fuerza de despreción era escuchada tan literalmente, perdida de sus connotaciones más interesantes, que quedaba oscilando entre la indignación y el ridículo, cuando en realidad lo que yo quería decir es que los jueces estaban tan blindados por las fantasías del peor Iluminismo que no tenían ninguna posibilidad de escuchar y sentir el dolor del conflicto frente al cual tenían que decidir. Entonces, lo que yo alertaba es que si no fuera por las mujeres de los camaristas, y si se quiere, de los jueces, no había manera de atravesar ese blindaje tejido por la ideología funcional de la magistratura.
La única voz sensible, que tenuemente llegaba a los magistrados era, la sensibilidad de sus mujeres.
Hace un tiempo el Dr Alexandre Rosa, uno de los ejemplos que siempre doy sobre el nuevo perfil del magistrado sensible, tomó una decisión, un viernes a la tarde, que indignó al pormotor de la comarca. Alexandre tranquialmente le dijo, lleva el expediente a tu casa y comentalo con tu mujer. El promotor fue a su casa el viernes absolutamente convencido de que tenía que apelar. Llegó el lunes despues de hablar con su mujer, entró al despacho de Alexandre y le dijo, una vez firme la sentencia, archivala, que no voy a apelar; mi mujer me convenció.
Hoy, esa frase ya no tiene tanto valor porque hay muchos jueces sensibles que no precisan escuchar a sus mujeres, les basta oir la voz de su corazón que hoy empieza a ser su principal fuente de Derecho.


Jueces Participantes del encuentro de la ESMESC


Mañana les cuento algo de la Clase Magistral.

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