27 de julio de 2009

Liturgia de hambre


Sinfonía de agudos, tributo enrrollado
al menor tramo de la tripa más larga,
de la tripa que duerme, oscura descarga
de un sueño mudo. Agudos cayados
desde el desbarate de filas y filos
de platos humeantes y puñal mellado.
Nunca devuelve una misa de gallo
el látigo hueco que crea el oído.
Pájaros truncos sin vuelo y sin nido
y la sed que no cabe en ninguna sonrisa.
Comida de Iglesia, caridad y estela
de llama piadosa que estalla en la vela
del hambre sin paz que se lleva la brisa
que en casa nace y acaba en la escuela.
Mírate Argentina, invertebrada, fea,
cosechando lunas entre desperdicios,
manoteando huesos, arrojando vicios,
programando soles desde las bateas,
estrellando niños contra los suplicios.
Flotan chimeneas, fumata invisible.
Todo descarte, inútil, fungible;
banderas sin mástil y plazas sin bancos,
y mierda de perros, frazadas de diario
y obreros gastados que van de fusible.
Liturgia de hambre que aparenta lujos
de trigos ajenos y desechos propios
y en las librerías, de oferta "Cronopios",
y todos lque piensan en hadas y brujos.
Liturgia de hambre. Y acopios, acopios.

Por León Guinsburg
con ilustración de Mirta Narosky

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