21 de febrero de 2009

Una maquina de vida que le canta a la tristeza


No quiero entrar en polémica estamos colocando mi experiencia personal, mis relaciones entre cuerpo y razón y mi convicción, que va en aumento, de que el arte de tener una sensibilidad abierta a lo nuevo, tragresora del lugar común reificado, solo se aprende en clima de cabaret.
Entre los personajes hedonistas que construyen esa libertad que se respira en esos lugares. Para mi el hedonismo de un cabaret tiene mas valor que todo lo que pasa en los claustros, los saberes enclaustrados de las universidades.
En los cabaret tiembla (se avalan) las certezas sostenidas por la moralina beata. La contramoral ha sido poco estudiada y eso a mi me interesa, el cuerpo es una gran razón, también poco estudiada, es una razón que solo los hedonistas revelan haciendo vivir sus cuerpo.


Amar y participar de un aula es la misma cosa,
si no se puede crear un clima mágico,
lo mejor es desistir...

LAW


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